Chiclayo. Cauteloso como siempre, con ese perfil bajo conocido, Víctor Rivera no celebró el 2-0 con aspavientos, lo hizo con mesura y lanzó una frase que lo pinta de cuerpo entero: "Ganamos tres puntos de oro en una cancha difícil, donde varios se van a complicar". Diplomacia pura, honor al vencido. El 'Chino', muy inteligente, alabó a su rival y, de paso, ensalzó más la victoria de la San Martín.
Pero la verdad es que los santos se ganaron los tres puntos con una facilidad tremenda. Es más, sus camisetas las deben haber guardado en el bolso para el próximo partido sin la necesidad de pasar por la lavandería, lo que no habla de un esfuerzo mínimo, sino de un trabajo eficaz ante un Aurich que futbolísticamente demostró estar más cerca de la Segunda que de la Primera.
Un pase de Edwin Pérez, apenas a los 3 minutos, permitió que el paraguayo Ovelar definiera solo y sin problemas delante de Martinuzzi. El primero cayó justo, rápido para meterle más presión al local, que no supo templar sus nervios y terminó presa de sus limitaciones.
San Martín controló el juego con la jerarquía del puntero. Asumió el protagonismo y ni siquiera pasó apuros. Tomó el balón, lo distribuyó e hizo daño cuando se lo propuso.
Mientras que el Aurich sufría para recuperar la pelota, los santos aseguraban el partido en el primer tiempo, gracias a un penal bien ejecutado por Pepe Díaz, y se fueron al descanso con el 2-0 que no hacía peligrar la victoria.
Lo de la segunda mitad fue solo por cumplir. El once de Rivera se limitó a jugar con el reloj en la mano y la desesperación del 'Ciclón', que intentó acortar las diferencias y generó un par de situaciones claras. Pero no pudo con la San Martín, que ya jugaba pensando en el Minero, porque ayer el Aurich no fue rival para el puntero.