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DEL EDITOR

Cómo librarnos

La desafiliación no supone la salida de Manuel Burga sino todo lo contrario

Por Carlos Salas. Periodista

Ser desafiliados es: no competir internacionalmente, ni en torneos tipo Copa América, ni en torneos tipo Libertadores, mucho menos en Eliminatorias. También es no solo no organizar el Sub 20 de enero, sino tampoco jugarlo. Y lo peor : es sufrir una nueva amenaza de Blatter: o repones a Burga o no te habilito nunca más.

Contrariamente a lo que muchos suponen, la desafiliación no significa librarnos de Burga, sino todo lo contrario. Mal que nos pese a todos los que pretendemos su salida, este partido se juega bajo las reglas que se dictan en la entidad de Zúrich, un organismo que basa su prepotencia en un principio básico: es el fútbol peruano quien buscó afiliarse a la FIFA, no al revés, por lo tanto --como cuando un civil se asocia a un club social--, la regla es clarita: o cumples mis normas o te marchas.

Descartada la opción de patear el tablero, hay un camino que es indispensable recorrer para echar a Burga: captar los apoyos de los jefes departamentales, base fundamental del éxito electoral de esta FPF. Solo obteniendo esos votos de manera paciente, con harto manejo del IPD, y muchísima ayuda gubernamental, se podrá convocar una asamblea de bases y expulsarlo de inmediato. No se trata de una solución fácil, pero es una vía legal que la FIFA sí acataría y que evitaría que Burga se eternice, como pretende, por los siglos de los siglos.

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