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EL LADO OCULTO LUIS CAMARERO, DIRECTOR DE PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA DE CAUSA

Lucho, el recreador

ÉL NO RECONSTRUYE, ¡ALLÁ LOS QUE SE ENTREGAN A FAENAS MENORES! ÉL LE ROBA TIEMPO AL TIEMPO PARA, PIEZA A PIEZA, FORJAR GLADIADORES DE METAL

Por Antonio Orjeda

Dolores no se puede quejar, pues, cuan- do lo conoció, Lu- cho ya era así. Él no puede ver una carrocería antigua porque al toque comienza a alucinar. Un lustro atrás volvió a ocurrir. Ella estaba frente al bowling de Miraflores. "Estaba hasta el perno. Era un modelo que no tenía ningún vacilón". Era la carrocería de un Dart del año 62. "El modelo más loco que han hecho los de la Chrysler". Por ella pagó US$800. "Lo que ha hecho es construir un vehículo que nunca ha existido". ¿Cuánto le ha costado hacerlo? "¡De-masiado!".

Esa carrocería posee ahora una mecánica completamente diferente. "La estructura del soporte del motor también es otra, pues era para un motorcito de 120 caballos y ahora tiene uno de 400". Cada uno de sus adornos es de acero inoxidable, hasta la bolsa de agua que --es obvio-- originalmente era de jebe. Todos, ¡todos! han sido hechos a mano.

"Si un gringo ve esto, se vuelve loco".

Lucho asegura que en el Perú no hay nadie más que se dedique a esta enfermedad, cono-cida como 'hot rod'. Pre-cisamente, en una de las ventanas de su Dart del 62, en la que corresponde al conductor --o sea, a él--, hay una calcomanía que dice "Hot Rod Perú" y, abajo, hay una caricatura suya hecha por el maestro Carlín. "He cuidado todos los detalles. Todo está hecho al milímetro".

TRANSFORMER
Lucho creció en una chacra próxima a la Carretera Central. Ya adolescente, no estaba dispuesto a que sea papá quien lo llevase aquí o allá. A los 16 tuvo el problema resuelto. Agarró la carrocería vieja de un Ford 28 y lo resucitó (no en vano desde los 12, ni bien salía de La Salle, volaba al taller de un tío en Breña).

"Yo armaba y desar-maba motores".

Una tarde, mientras miraba el mar junto a una chica, el Ford se le incendió.

Su primer 'hot rod' oficial --"ya un pura san-gre"-- fue también un Ford. Esta vez del año 38, lo tuvo listo en los 90, tras largos años de espera, pues la carrocería --no lo ha olvidado-- la tenía desde el 77 (ya se dijo: la importación entonces es-taba prohibida). Eso y la falta de tiempo le pusieron freno a su obsesión. "¿Quieres escucharlo correr?".

Ya ha perdido la cuenta de cuántos en la calle se lo han querido comprar. "Hay viejos que al verlo y --tú los ves-- se les cambia la onda a través del recuerdo". De niño, él de-voraba revistas gringas de 'hot rod' y se frustraba. Creía que aquí jamás habría la posibilidad de acceder a ello. "Era un clavo que me tenía que sacar". ¡Y vaya que se lo sacó! Los sábados, a su amplia cochera llegan los curiosos para --entre chelas-- alucinar con cada una de sus recreaciones.

La última, su Dart del 62, está dedicada a Dolores y a sus hijas. "¡Para que no me boten de la casa!".

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