Con 27 puntos en juego, siete no parecen una diferencia inalcanzable, al menos eso piensa Miguel Ximénez, el terco goleador que no cree en punteros imbatibles. Aunque lo suyo suene a cuento chino, no lo es. Tres goles en una sola tarde confirman que está de vuelta, y que Cristal tampoco deja de soñar.
El 'Chino' no cree en santos, su religión es el gol, su iglesia es el San Martín y sus feligreses los hinchas del Extremo. A ellos les cumple sagradamente como cada domingo de misa. Ayer ofreció un 'hat trick'.
Pecado mortal cometió el Gálvez. Pensó que el uruguayo andaba preocupado por su hombro no recuperado y lo pagó con una derrota humillante. Intentó jugar al achique y perdió. Ximénez dio una lección de definición en tres sesiones. Primero a los 8', tras un pase del 'Chorri', luego a los 17', gracias al servicio de Cruzado, y, finalmente, a los 23' solo empujó un centro de Prado.
El 3-0 le sirvió a Cristal para cerrar una herida que le dejó el puntero y que todavía duele, pero que va cicatrizando con actuaciones como la de ayer.