PUNTO DE VISTA
Por Miguel Vivanco. Corresponsal Washington
En seis días los estadounidenses saldrán a las urnas para elegir a un nuevo presidente. No hay duda de que la votación será histórica, independientemente del resultado final. Sucede que de conseguir una victoria el candidato demócrata Barack Obama sería el primer afroamericano en ocupar la Casa Blanca, pero si el postulante republicano John McCain gana, confirmaría la defunción de las encuestas preelectorales.
Los últimos sondeos indican que Obama mantiene una ventaja de ocho puntos sobre McCain, sin depender del publicitado voto latino. Lo cierto es que el candidato demócrata hoy se encuentra en el primer lugar por haber apostado por el voto joven y mantener su discurso de cambio, sin importarle el despiadado bombardeo político de los republicanos.
Pero quizá muchos ignoren que hablar del voto joven tiene relación directa con los votantes hispanos. De los 17 millones de hispanos elegibles para votar este 4 de noviembre, la mitad son menores de 40 años.
Además, los votantes hispanos entre las edades de 22 años a 31 años forman parte del sector de mayor y más rápido crecimiento entre el electorado estadounidense. Se estima que 50.000 latinos llegan a la edad de votar cada mes.
Los estrategas de la campaña de Obama, al margen del favoritismo que tiene el demócrata entre los votantes blancos y negros, saben que el voto latino sigue siendo su carta bajo la manga. Basta con mirar las proyecciones estadísticas para ver los cambios dentro de esa comunidad.
Entre el 2000 y el 2004 la participación de la juventud latina en las urnas aumentó 13%. Entre el 2004 y el 2006 el incremento fue del 8%. Para este 2008 las proyecciones son mucho más elevadas. El 85% de los encuestados por la firma Voto Latino aseguró que hoy están más motivados que nunca.
Sin embargo, Obama dispuso que miles de voluntarios inicien una cruzada 'puerta por puerta' para asegurar el voto latino en estados cruciales como Florida, Colorado, Nevada y Nuevo México. Nadie discute que el voto de los ciudadanos naturalizados y de los hijos de inmigrantes podría otorgar la victoria al senador por Illinois.
Y es que los demócratas han advertido que McCain está perdiendo el respaldo electoral hispano. Según la empresa Gallup, solo el 29% de los latinos votará por él, lo cual equivale a una cifra inferior en 12 puntos a la de hace un mes. Pero agregó que es imposible que el candidato republicano logre el 44% del voto hispano que obtuvo Bush en el 2004, ni el 40% que alcanzó en el 2000.
Pero la coyuntura electoral, al margen de quien resulte ganador, nos indica dos hechos irrefutables. Primero, que la fuerza del voto hispano marcará la diferencia en las elecciones del 2008. Segundo, que en las próximas dos décadas un presidente de EE.UU. podría ser de origen hispano. Lo dicho se sustenta en los 1.167 funcionarios hispanos, entre ellos siete congresistas federales, elegidos en California. Asimismo, el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, es hoy uno de los más presidenciables.