Por Luis Puiggrós. Periodista
En esta comedia de equivocaciones en que han incurrido las autoridades deportivas, nuestro fútbol está al borde del colapso, pues el plazo dado por la FIFA se acerca irremediablemente.
Es importante recalcar que cualquier federación se afilia voluntariamente a la FIFA y se somete libremente a sus estatutos; si no lo hace, será desafiliado. Es como cualquier peruano que quiere ingresar a un club privado: tiene que respetar sus estatutos, de lo contrario será separado de esa institución.
No es que la FIFA esté sobre las leyes peruanas. Aquí comienza la comedia de equivocaciones. El presidente del Consejo Superior de Justicia del IPD, representante del Estado, castigó en forma cuestionada al presidente de la FPF, que ha interpuesto una acción contencioso-administrativa.
Por este castigo, el presidente del IPD comienza una absurda guerra mediática contra la FPF, con clara injerencia política y con notorias contradicciones, demostrando su ignorancia en materia deportiva.
No reconoce a la FPF y no aprueba la organización del Sudamericano Sub 20, indicando que sus poderes no están inscritos en los RR.PP., entre otras consideraciones. Aquí surge una pregunta: ¿Por qué en la misma fecha que hacía estas declaraciones reconocía tácitamente a la FPF, al aprobar el IPD el viaje, condición indispensable para realizarlo, de la selección peruana de fútbol a Bolivia y Paraguay para jugar por las Eliminatorias? ¿No recibió a la Sub 17 en Palacio de Gobierno? Así existen muchos ejemplos.
En el caso de Burga hay que separar dos cosas. Su política deportiva y la institucionalidad de la actual federación. En lo primero ha sido desastrosa, porque no cuenta con un plan coherente de desarrollo de nuestro fútbol a largo plazo, por lo que no ha conseguido resultados. Estoy en la antípoda de su pensamiento futbolístico; pero en lo segundo, fue elegido por las bases, según manda la Ley 28036, en elección que contó con un contrincante y con veedores del IPD y su castigo impuesto por el CSJ está en suspenso, pero tozudamente, y contra la opinión pública, se mantiene en el cargo
Los plazos corren. Si no hay una rápida solución consensuada, seremos los parias del mundo futbolístico. No podremos jugar ningún campeonato, y los jugadores de los clubes profesionales quedarán libres, por lo que será la desaparición del fútbol peruano.