Por Alberto Villar Campos
Atrás parecen haber quedado los días en que José (12) atravesaba las calles de San Juan de Lurigancho sin otro rumbo que el que le dictaba su pequeño corazón extraviado. Hay en su rostro y en sus palabras una nostalgia frágil que se confunde con las risas tímidas de sus compañeros. "Ella me dijo que me mandaría a vivir a un albergue si me seguía portando mal", dice, refiriéndose a su madre. En marzo, esa promesa que creyó imposible se cumplió.
Desde hace ocho meses, José vive en la Casa de los Petisos, pero la tristeza con la que llegó se ha convertido hoy en un proyecto que lo infla de orgullo. Es un chico jovial e inteligente y seguramente en algunos años más enfrentará la vida de la misma forma en que esta, en algún momento, pareció extraviarlo: con la ilusión de encontrar algo que se parezca, o al menos se acerque, a eso que llamamos felicidad.
UNA HISTORIA DE 25 AÑOS
La anécdota sobre la cual se forjó uno de los primeros programas municipales en favor de la niñez tuvo como triste protagonista a 'Petiso', un lustrabotas de siete años que murió dentro de una caja de electricidad de la plaza San Martín en setiembre de 1983 .
Esa infausta experiencia motivó a Carolina de Orrego, esposa del entonces alcalde de Lima Eduardo Orrego, a crear el primer Complejo Asistencial Infantil Municipal (Comain) --o, como se le conoce desde entonces-- la Casa de los Petisos, exactamente un día como hoy, hace 25 años.
"Se buscaba proteger a los niños de la calle, darles una educación y un futuro", dice Andrea Matías, gerenta de Desarrollo Social de la Municipalidad de Lima. El objetivo, un cuarto de siglo después, sigue siendo el mismo, pero el éxito parece haber superado cualquier expectativa.
Además de la célebre casa del jirón Conde de Superunda, la comuna limeña cuenta hoy con tres hogares infantiles más para niños de 8 a 14 años y adolescentes hasta los 17 años, en el Cercado de Lima, Comas y San Juan de Miraflores.
Durante este tiempo, los cientos de menores que han pasado por estos centros han recibido casa, alimentación y, sobre todo, la educación necesaria para sortear los embates de la adultez. Julio Cárdenas, por ejemplo, es un ex 'petiso' de 30 años que ahora trabaja en la casa donde vivió. "Llegué a los 12 años por una operación policial. Aquí pude culminar mis estudios y aprendí a valorar mi autoestima. Ahora estudio administración de empresas y mi misión es demostrar que puedo más --dice--. Quiero ser un ejemplo para los muchachos".
CELEBRARON A LO GRANDE
Ayer, un grupo de 24 'petisos' y niñas del Comain de Comas celebraron a lo grande un año más de vida del programa municipal entonando canciones que pronto saldrán en un disco con el que se busca recaudar fondos para los albergues. "Son movidos, pero querendones y especiales", dice el profesor de música Enrique Vargas Machuca, uno de los tantos artífices del proyecto.
El futuro, sin embargo, parece ser aun más promisorio: en enero del año entrante, la comuna inaugurará la casa Señor de los Milagros, en San Juan de Miraflores, donde se brindará hogar y apoyo laboral a los 'petisos' que alcancen la mayoría de edad. "La idea es reinsertarlos a la sociedad paulatinamente", afrima Matías. Así sea.
SEPA MÁS
4 Los cuatro hogares infantiles que tiene la Municipalidad de Lima atienden hoy a 400 niños y adolescentes.
4Los menores ingresan a estos centros por orden del Poder Judicial (huérfanos, explotados sexualmente, etc.), por información de la comunidad o la iglesia, por gestión de sus padres (bajos ingresos económicos) o por propia decisión.
4Antes de recibirlos, las casas hogares realizan evaluaciones psicológicas y económicas de los menores. Posteriormente, y si estos son huérfanos, se pide al Estado su custodia legal.