Por Fernando González-Olaechea
Era la 1:30 de la madrugada en el Sargento Pimienta. En pleno concierto la gente que llenaba el local vibraba eufórica al ritmo de la banda, acaso sin saber que esa presentación era el último evento de un día muy agitado, que comenzó dieciséis horas antes y a muchos decibeles de distancia.
Pero vamos por partes. A las 10:00 a.m. de ese viernes 24 de octubre Sergio Sarria, percusionista de Bareto, pasaba a recoger a Joaquín --primera guitarra del grupo-- a su departamento (en cuyo piso destacaban un equipo de sonido y varios discos desperdigados, entre los que relucía una versión especial del "Exodus" de Bob Marley).
Lo recogió en su combi Volkswagen para ir a la primera prueba de sonido del día, en la Universidad de Lima. Los demás integrantes se acoplaron en el segundo sótano de la universidad, el Zoom. A la 1:15 p.m., por fin, ya estaban todos listos. El grupo comenzó a tocar y a ajustar volúmenes, a sacudirse la pereza, a mostrar en parte lo que vendría más tarde.
Bareto es una banda de fusión. Pero el sentido de fusión no se restringe exclusivamente a su música (en la que convergen el ska, la cumbia, el reggae, el blues y hasta el jazz), sino que se extiende a sus miembros. La forma relajada y despreocupada con que Joaquín camina y habla contrasta con la aparente seriedad del guitarrista Rolo Gallardo.
Contrastan, también, las maneras extrovertidas de David Haddad (percusiones y tumbadoras) con las de Ángel Irujo, trompetista de pasos metódicos y pocas palabras. El color que proyecta la banda es perfectamente compatible con el de las camisas multicolores que usan en sus conciertos y, por qué no, con la propia Lima.
EL ALMA EN EL ESCENARIO
Acabó la prueba de sonido. Guardan las cosas y a las 2 p.m. van rumbo al Sargento Pimienta para dejar los instrumentos, comer algo y realizar la segunda prueba de sonido. Algunos aprovechan y pasan por sus casas. Joaquín y Sergio van a almorzar unos extraordinarios frejoles con arroz y apanado en el restaurante barranquino Café Tostado y Joaquín, por cuarta vez en el día, repite: "Me encanta comer".
La prueba --entre que acomodan instrumentos, regulan volúmenes, prenden otro cigarro y combaten la modorra de la tarde-- se prolonga hasta las 6:45 p.m. Ya está todo: un salto por la casa de Rafael, el manager, a unas cuatro cuadras del Sargento, y de ahí a la Universidad de Lima, otra vez.
En el camerino todos bromean y comen unos bocaditos que cordialmente les dejaron los chicos que organizan el final de la Semana Universitaria. El tiempo pasa. Ya se juntó toda la banda y el lugar queda algo chico. Contando a todos, hay diez personas en total. Minutos antes de que salgan a tocar comienzan a alistarse. Son las 9 de la noche.
Todos están vestidos de negro y dan rondas como animales en cautiverio, se estiran, se concentran. El camerino se llena de una tensión que solo treinta minutos después se convertirá en un verdadero aluvión de fuerza y energía puras.
Ya es medianoche. El concierto en la de Lima acabó hace una hora y media.
Estamos en el Sargento. Los chicos de Bareto, ahora con otras camisas, están ansiosos. De pronto salen al escenario con tambores, tarolas y bombos, y comienzan a tocar. Es la intro de un concierto que, quizá, haya sido uno de los mejores.
A las dos de la mañana acaba su presentación. Lo que llama la atención es cómo a estas alturas de la noche, de las idas y venidas, de los cigarros y algunos tragos, ellos siguen en pie. En unas horas, encima, tienen otra prueba de sonido. Risas antes de dormir y un periodista fisgón y exhausto que se despide. Así de intenso, así de agotador es un día con Bareto.
Algo más sobre Bareto
4El grupo tiene dos discos: "Boleto" (2006) y "Cumbia" (2008).
4En "Cumbia" interpretan temas de figuras emblemáticas de la cumbia peruana, como Los Shapis, Chacalón o Juaneco y su Combo.
4Mañana Bareto se presentará en la inauguración de la discoteca Kamelot en Barranco (S/.20).
4Si buscas información adicional, la página web de la banda es bareto.net/.