Por Mario Fernández G. Periodista
Si existe una ciudad en el mundo que vive del chisme, esa es Lima. A propósito del problema de que si Perú lleva adelante o no el Campeonato Sudamericano Sub 20 y, de paso, ocurre siempre la desafiliación de nuestro fútbol, ayer se tejieron mil y una historias. Chismes, por supuesto. Había una fecha --por el día de ayer, 30-- que era el plazo dado por la Conmebol para el Sub 20 y, entonces, el chisme comenzó a correr como esos vientos que soplan en las películas de cowboys llevándose de encuentro pajas secas.
Que ya se perdió la sede, que Paraguay lo haría, que salía la amnistía del IPD, que la Agremiación de Futbolistas temiendo que sus asociados queden desamparados iría a Zúrich y hasta los árbitros no dejarían de pitear.
Total, todos daban sus comentarios, de los más inverosímiles. Bueno, no todos, porque Manuel Burga continuó guardando silencio, quizá llevado por el dicho popular En boca cerrada no entran moscas, aunque por ahí le sale esto otro como un búmeran: Quien calla, otorga.