Por Elkin Sotelo C. Periodista
Esa noche del 29 de agosto del 2007, de Éder Hermoza se dijeron tantas cosas...
Un descuido del 'Gato' significó el empate de los tayikos y la duda de estar o no estar en los cuartos de final del Mundial de Corea. Durante casi una hora el golero recibió la fría mirada del país y los primeros palazos por ese error. Luego quiso el destino que en la tanda de penales iniciara por Tayikistán su mejor jugador y capitán, Farkhod Vasiev, y que tuviera preparada una bomba para el peruano, que no tenía más armadura que unos guantes y 1,72 metros de resistencia en talla.
Pues bien, ese bombazo le explotó en la cara al tayiko tras rebotar en el escudo peruano. Y ganamos. Y la mirada del país se enterneció con el 'Gato'.
Esa noche Hermoza pensó que los momentos duros de su familia se habían terminado, que su regreso al Perú sería triunfal y para siempre. Pero más allá de muchos espaldarazos, medallas de políticos y un personaje en una serie de televisión, Éder no ha alcanzado el éxito futbolístico que supuso. Su principal limitación fue la talla.
"Ahora mido 1,79 metros y los profesores me han dicho que a mis 18 años todavía puedo alcanzar más estatura. Eso me tiene tranquilo, pero sobre todo yo trabajo para ser un mejor arquero y perfeccionarme", reconoce el 'Gato', quien por ahora se tiene que conformar con ver los partidos de Alianza desde la tribuna, ya que George Forsyth y Salomón Libman están por encima de él.
Su revancha está a la vuelta de la esquina. La selección Sub 20 lo tiene entre sus convocados y está en plena competencia con Julio Aliaga por conseguir el titularato en el equipo de Tito Chumpitaz. "A veces atajo yo, a veces Aliaga, el 'profe' ha dicho que nadie tiene el puesto comprado, así que hay que trabajar duro. Eso sí, creo que mi experiencia en el Mundial de Corea es fundamental a la hora de afrontar estos torneos internacionales".
Acerca de ese partido del 29 de agosto del año pasado, el 'Gato' es sincero. "Yo me equivoqué y tenía que sacar adelante ese partido, eso fue lo que pasó y me enseñó muchas cosas ese momento".
El asunto de la estatura no es un tema de los preferidos por el arquero. Hay quienes dicen que ha preferido no tomar vitaminas para incrementar su tamaño y él lo confirma. "Prefiero crecer por mí mismo, naturalmente; para mí más vale ser un arquero de condiciones, además... ¿ya ves? Poco a poco estoy creciendo, en algún momento me llegará la oportunidad de atajar en Alianza y por todo lo que me está costando, no la voy a de-saprovechar", nos contó con amabilidad, pero con ganas de no querer ahondar más.
Entonces es mejor que Éder se marche a casa (todavía no tiene carro y aprovecha que alguno de los más consagrados lo acerque a su hogar). Y mientras se ve que es innegable que creció.