Por Raúl Cachay. Periodista
Como en las horas previas al inicio de los bombardeos a Bagdad tras el ultimátum de George W. Bush, el fútbol peruano empieza a contar los días para que se cumpla el plazo impuesto por la FIFA, con la angustia propia de los desahuciados. Y es en este momento de crisis terminal en el que la prensa manifiesta sus más profundas contradicciones: algunos nos presentan la inminente desafiliación como un genuino apocalipsis económico, administrativo y moral; mientras hay quienes aplauden la medida porque --aseguran-- no existe otra manera de librarnos de los enternados sátrapas que vienen estropeando el fútbol nacional desde hace más de dos décadas.
Y en el medio, claro, tenemos a Manuel Burga, el inenarrable, quien ahora, en los días que restan para el 21 de noviembre, parece pendular entre los abismos de la huida medianamente digna y del linchamiento público.
El periodista Erick Osores escribió lo siguiente: "Estamos a punto de lograr que el fundamentalista enfermizo y fanático odio a Burga llegue a su desenlace. Envenenamos a la gente. Le mentimos sin descanso. () Les hicimos creer a los ignorantes que el fútbol es un desastre por culpa exclusiva de Burga y, peor, mentimos cínicamente al asegurar que esto mejoraría sin él...". Habla de los periodistas. Ahora la prensa es la culpable. Pues se equivoca.
Un sujeto que no cuenta con el aval de la opinión pública, que ha sido desautorizado por la ley para ejercer cargo alguno, que ha demostrado una supina incompetencia en el manejo de todo lo vinculado a la organización de un deporte que moviliza millones de dólares y en el que están involucrados profesionalmente no solo deportistas y dirigentes sino también centenares de personas ajenas a la FPF (policías, comerciantes, periodistas), que no ha obtenido ningún éxito deportivo de relevancia (con la única y solitaria excepción de la Sub 17, aunque en esa gesta importaron más 'Jota Jota' y Manco)... Un personaje así no puede estar por encima del bien y del mal. Magaly está presa. Burga, seguramente, está en Suiza. Y el fútbol peruano pronto estará en la calle.