SAN SALVADOR [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Hace un año, el "¡Por qué no te callas!" que le profirió el rey Juan Carlos de España al presidente venezolano, Hugo Chávez, dejó al descubierto diferentes visiones de la realidad política y económica en Iberoamérica. Esas distancias no han desaparecido, pero en San Salvador la crisis logró esta semana unir a los países.
El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, se encargó de resumirlo: "Uno de los grandes activos de la comunidad iberoamericana es la capacidad de convivir en la diversidad, con un diálogo constructivo".
Como era de esperarse, el tema central de la cumbre giró en torno a la crisis financiera internacional y a cómo nuestros países deben enfrentarla.
Durante los debates hubo dos posiciones enfrentadas. Una de reforma de las instituciones existentes, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), y otra mucho más radical, cuyos principales portavoces fueron los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Bolivia, Evo Morales, que abogaron por dejar atrás el capitalismo e intensificar los contactos regionales, creando un sistema financiero propio que otorgue autonomía a América Latina.
Pero, pese a estas divergencias, el diálogo fue distendido, respetuoso e incluso podría decirse que en extremo cuidadoso. Seguramente, los mandatarios no querían repetir altercados públicos como los del año pasado, que al final robaron protagonismo a las medidas aprobadas en aquella cumbre de Santiago de Chile.
San Salvador se cerró con un comunicado especial sobre la crisis financiera, que pide un mayor protagonismo de los países emergentes, el cambio de la arquitectura financiera internacional y, acorde con los nuevos tiempos, subraya el papel fundamental del Estado y de la inversión pública.
CONFIANZA EN LA INVERSIÓN
Uno de los compromisos a los que llegaron los mandatarios iberoamericanos se centró en mantener vivos los planes de inversión, para evitar que se extienda más la pobreza en la región mientras se espera una desaceleración económica.
La turbulencia financiera internacional ha golpeado con fuerza a los mercados y las monedas de la región. "Esta factura no se puede cobrar a los sectores pobres. Esta factura tampoco se puede cobrar a los países frenándoles su desarrollo", dijo el viernes a la prensa el presidente de Colombia, Álvaro Uribe.
A pesar de que Latinoamérica está en mejores condiciones para enfrentar las turbulencias que en otras épocas, analistas esperan una desaceleración en el ritmo de crecimiento de la región. Los mercados de varios países se han visto golpeados por la aversión al riesgo por parte de los inversionistas internacionales.
"Las dificultades de liquidez y de crédito en el sistema financiero han llegado más tarde que en otras latitudes, pero han llegado", señaló el jefe del Gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero.
ADIÓS AL NEOLIBERALISMO
Los dirigentes iberoamericanos reunidos en San Salvador también hicieron un llamamiento generalizado a la vuelta del papel del Estado en contra de la teoría neoliberal, a la que culparon de la actual coyuntura de crisis. "El pensamiento neoliberal, basado en la desregulación y en la negación de lo público y del Estado, se ha derrumbado por sí mismo", afirmó Rodríguez Zapatero.
"Los que en los años ochenta y noventa decían que el Estado no podía ser fuerte y gastaba demasiado son los que ahora buscan el auxilio del Estado", exclamó en el plenario el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien insistió en la necesidad de aplicar mecanismos de control al sistema financiero para evitar otra crisis como la actual. Y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo respaldó: "Estamos ante el fracaso de un modelo instaurado a finales de los ochenta", dijo.
POSICIÓN PERUANA
Por su parte, el mandatario peruano, Alan García, instó a huir de un pensamiento catastrófico en el enfoque de la crisis, pues consideró que la economía volverá a crecer en 24 meses: "Cuando nos volvamos a ver, pasado ese tiempo, nos daremos cuenta de que no era el momento de caer en el pánico ni en el tremendismo", afirmó durante su intervención ante sus colegas.
El líder peruano también se mostró contrario a enfocar la crisis hablando de que es el fin del sistema (capitalista) o del mercado. "Todos los que vienen diciendo desde hace tiempo que este es el fin del sistema se van a quedar sin dedo índice", dijo García, quien también invitó a los líderes iberoamericanos a hacer una autocrítica y a preguntarse sobre si la culpa de la crisis "es solo de los demás. No siempre tienen la culpa únicamente los que están en el centro del sistema", señaló.
Shakira y Alejandro Sanz abogaron por los niños
No solo los políticos se hicieron presentes en la cumbre salvadoreña. Tres de los artistas latinos más populares, Shakira, Alejandro Sanz y Fher, el cantante de Maná, representando a sus colegas de la fundación Alas, acudieron a la reunión presidencial para presentar un plan para salvar a 22 millones de niños de la pobreza.
"Sabemos que en medio de esta crisis financiera global, el hambre se extenderá por las capas más pobres de nuestra sociedad y miles de niños podrían morir por falta de alimentos, por eso debemos estar preparados con un plan de acción rápido y contundente", dijo la cantante colombiana Shakira, la primera en presentar la iniciativa.
Por primera vez en la historia de las cumbres presidenciales, los mandatarios aceptaron escuchar una propuesta que no provenía de un gobierno.
El plan de seis puntos expuesto por los artistas contiene estrategias para atender la alimentación, salud y educación de los menores de 6 años que viven en las condiciones más difíciles.
"Mientras los presupuestos de los países no contemplen con prioridad la educación, no bastará dinero alguno para erradicar la pobreza", puntualizó Fher.
CLAVES
4La cumbre iberoamericana es un foro que reúne cada año a los jefes de Estado y de Gobierno de 22 países de América Latina, España y Portugal.
4Esta vez no asistió el venezolano Hugo Chávez.
4En la reunión se apoyó la asistencia de España a la cumbre del G-20 prevista para el 15 de noviembre, que incluye a los siete países más ricos y naciones emergentes, como China, India y Brasil, para abordar la crisis financiera mundial.