ESPECIAL. VIOLENCIA EN EL PAÍS
Por Milagros Vera Colens
Amanece en Sicuani. Es sábado 25 de octubre y María Gracia camina de la mano de su madre. A sus 6 años no comprende por qué la noche anterior tuvo que esconderse con su familia. Tampoco sabe quiénes golpearon la puerta de su casa y por qué se peleaban en la calle. La policía vigila la Plaza de Armas, mientras algunos ciclistas miran cómo los vecinos limpian las veredas cubiertas de vidrios y piedras.
María Gracia recuerda su miedo y pregunta a su mamá quién fue capaz de arrojar piedras al hospital donde había niños enfermos. Carla, su madre, no entiende lo ocurrido.
A la 1 p.m. del día anterior, viernes 24 de octubre, Carla atendía su restaurante a puerta cerrada pues acataba el paro convocado por el Frente Único de Defensa de los Intereses de Canchis y la Federación de Campesinos de Canchis, pero había que trabajar para subsistir. Atendía a dos clientas cuando escuchó gritos amenazantes. Sin pensarlo cogió a sus dos hijos, selló con candado el ingreso al negocio y se refugió en la cocina.
En ese mismo momento, en otro lado de Sicuani, el obispo Miguel La Fay Bardi encabezaba una reunión para apoyar con alimentos a los turistas varados y a los manifestantes. En otro lado, seis trabajadores de radio Sicuani, de propiedad de la Prelatura, luchaban para impedir que una turba tome su local, pero la puerta cedió y lo que siguió fueron escenas cinematográficas en las que se veía cómo en segundos la turba arrasaba con los equipos de la radio y atacaba a los trabajadores.
LOS MEDIOS Y LOS MIEDOS
En los primeros días del paro una amenaza lanzada por el secretario general de la Federación de Campesinos de Canchis, Valeriano Cama, advirtió la incursión a la radio de la Prelatura: "Radio Sicuani y radio Americana deberán apagar su señal, de lo contrario se atendrán a las consecuencias", señaló el dirigente a través del canal de televisión Fran Red.
Hasta la tarde del viernes, ambas hicieron caso omiso. Radio Americana abrió la línea telefónica. Por eso la esposa del alcalde pudo denunciar el ataque a su domicilio, mientras otras personas anunciaron que estaban a salvo. Entre esas llamadas salieron al aire cuatro amenazas. "Maldito, si sigues hablando te vamos a quemar", fue la frase con la que el director periodístico, gerente y propietario de la radio, Néstor Paredes, decidió que había que apagar la señal.
MUNICIPALIDAD, EL BLANCO
La ciudad era un caos. La masa desde los cerros lanzaba piedras a la policía. Treinta guardias que estaban desarmados recurrieron a devolver las piedras para controlar a los manifestantes.
Aunque el dirigente del Frente único de Defensa de los Intereses de Canchis, Mario Tapia, sostenga que se trató de una turba que atacó el local municipal, no se descarta que la intención haya sido otra pues en ese mismo local funciona la sede del Poder Judicial.
La intención habría sido quemar los expedientes y denuncias sobre actos de corrupción del anterior alcalde (uno de los supuestos cabecillas de la violencia), así como acusaciones por terrorismo y agitación que pesan sobre algunos dirigentes.
PRESUNTOS IMPLICADOS
Ha pasado una semana y aún no identifican a los responsables de este levantamiento. El Ministerio Público de Sicuani abrió investigación, pero prefiere mantenerla en reserva por razones de seguridad. Según fuentes policiales, radio Canchis será investigada por azuzar a la población.
Para el periodista Gluder Vásquez, esta emisora se convirtió en vocera de los dirigentes, victimizó a los manifestantes y nunca señaló que la policía cumplía con su deber de proteger a la población.
Si bien su propietario y también ex candidato a la alcaldía de Sicuani, Félix Corimanya, negó su participación en la revuelta, todos escucharon sus discursos incendiarios, acaso más letales que las piedras de los campesinos.
Otro sospechoso sería José Carlos Abarca Callo, dueño de radio Constelación, que fue visto en las diferentes comunidades invitando a los campesinos a participar de la movilización.
Abarca, que fue capturado por la policía en 1989 mientras realizaba pintas alusivas al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), cuenta con un programa radial en el que llama delincuentes a las autoridades.
Sobre este dirigente se sabe también que participó en el segundo congreso de la Coordinadora Bolivariana, realizado en Ecuador. Incluso viajó en el mismo ómnibus que Roque Gonzales La Rosa, responsable de la Coordinadora-Capítulo Perú.
Los dirigentes Cama y Tapia negaron esta participación y argumentan que los recursos provienen de las organizaciones campesinas.
La verdad se conocerá tras las investigaciones de la justicia.
La visita del primer ministro a Canchis
Faltan escasas horas para la llegada mañana a Sicuani del primer ministro, Yehude Simon, como lo prometió la semana pasada, y la población teme que se produzcan disturbios. Esto debido a que centenares de campesinos arribarán para participar del diálogo público que se espera sostenga la comisión gubernamental con los dirigentes que convocaron la paralización.
"La recepción está prevista para las 8:30 a.m. y si el diálogo no prospera, las protestas se radicalizarían", sostuvo el secretario general de la Federación de Campesinos de Canchis, Valeriano Cama.
Los campesinos demandan la cancelación de las concesiones mineras, la derogación de leyes que atentan a la propiedad territorial de sus comunidades y rechazan el préstamo japonés para el mejoramiento del sistema de saneamiento de Sicuani.
Según el gerente general de Empssapal, Godofredo Apaza, de cancelar el préstamo el Gobierno tendría que asumir los US$18 millones que otorgó el banco extranjero y de no ejecutarse la obra el sistema de agua potable se dañaría.
La presencia masiva de campesinos que han recibido durante semanas un discurso violento a través de sus líderes y algunas radios hace temer por la seguridad de la comisión de alto nivel, según señalan algunos pobladores que pidieron no ser identificados. Al parecer hay indicios que la comunicación con Cusco y Puno sería cortada por vía terrestre dejando aislada nuevamente a Sicuani y a la comitiva.
MÁS DATOS
A. La noche del 24 de octubre hubo 89 policías heridos, 35 pobladores llegaron al hospital para atenderse y seis de ellos tuvieron que ser trasladados a Cusco por la gravedad de sus lesiones.
B. A la mañana siguiente el archivo de la fiscalía aún ardía, las puertas de la casa del alcalde eran sostenidas por troncos, mientras que fueron saqueados el terminal terrestre y la oficina de Defensa Civil.
C. También sufrieron daños el municipio, los bancos de Crédito y de la Nación, el hospital de Sicuani y la sede de empresa de agua potable.