Por Fabiola Torres López
La casa de Olga Espinoza es de madera, no tiene agua potable, ni piso afirmado, pero está limpia y ordenada para convertirse de lunes a viernes en uno de los 166 wawa wasi (casa de niños en quechua) de los asentamientos humanos de Ventanilla. Los niños y sus madres saben cómo reconocerlas: por fuera, las paredes de todas las viviendas cedidas para el servicio están pintadas de verde limón.
Así de organizadas son las mujeres de esta comunidad, donde muchas de ellas son jefas de su hogar y deben salir a trabajar. Sin embargo, por ahora solo 1.232 de 24.000 del distrito entre 6 meses y 3 años pueden ser atendidos en los wawa wasi de este distrito. Pocos aún pueden beneficiarse de un espacio donde no solo hay una madre que los cuida, sino también les brinda alimentación balanceada y ejercicios de estimulación temprana.
HA DEJADO DE CRECER
El 2005, el Estado asumió el financiamiento de los wawa wasi creados en 1993 por el Programa de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y sostenidos luego con un préstamo de 150 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo .
Este es uno de los programas sociales con mayor aceptación y el único que atiende a los niños más pequeños. Sin embargo, con el Programa Nacional Wawa Wasi (PNWW) ocurre lo que con un niño cuando deja de consumir nutrientes: ha detenido su crecimiento de población beneficiaria por recortes y barreras presupuestales desde que la inversión depende del Estado (ver cuadro). Los 53.000 niños que asisten a los 6.782 wawa wasi (la mayoría viviendas de madres) del país representan aún el 14% de la demanda actual.
El 2007 las guarderías públicas sufrieron un recorte de más de dos millones de soles en sus ingresos, pero incrementaron su cobertura en 3.000 niños de áreas rurales, lo que impide mantener la calidad del servicio, advierte Enrique Vásquez, economista e investigador de la Universidad del Pacífico. De hecho, en los wawa wasi se ha dejado de incluir raciones de fruta en la dieta de los niños, reconoce Amparo Muruguza, directora ejecutiva del PNWW. Además, en muchos lugares, los padres han comenzado a dar un pago voluntario para cubrir algunas necesidades.
LA TRANSFERENCIA
Para el 2009, el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes), que tiene a su cargo el programa, pensó en incluir a otros 3.000 niños a los wawa wasi. No obstante, todo indica que los recursos no se incrementarán lo suficiente para cumplir la meta . El proyecto de presupuesto del próximo año contempla unos 49 millones de soles, cuando se necesitan por lo menos 53 millones, según Muruguza. El factor dinero no es lo único que preocupa hoy al Mimdes: la transferencia del servicio a los gobiernos locales y regionales es otro gran reto pendiente.
El 2009 se retomará dicho proceso, paralizado este año porque antes se debía capacitar y sensibilizar a sus nuevos administradores. Santiago Cueto, coinvestigador principal del proyecto Niños del Milenio, sugiere analizar con detenimiento los pros y los contras de descentralizar un programa que, por su diseño, ya está cerca de las comunidades.
Movimientos de mujeres como Manuela Ramos sí expresan su preocupación por el destino de los wawa wasi con su 'municipalización' tras recordar la poca atención que reciben las Defensorías Municipales del Niño y el Adolescente (Demuna) de los gobiernos locales. Sin embargo, no todo es riesgo: hay 19 municipalidades del país que voluntariamente ya han firmado convenios con el Mimdes para fortalecer los wawa wasi con apoyo económico y la implementación de locales más grandes.
MÁS MUJERES TRABAJAN
Una de las características principales que revelan los resultados del último censo nacional es la creciente incorporación de la mujer en la actividad económica del país como lo revela el cuadro que publicamos. "Los wawa wasi aparecen como un servicio que podría ser ampliado para evitar que muchos chicos se queden solos en casa o al cuidado de hermanos tan pequeños como ellos y expuestos a muchos peligros", sostiene María Teresa Mosquera, de Acción por los Niños.
El estudio sobre el gasto público con incidencia en la infancia, elaborado por la organización Ciudadanos al Día, encuentra que los wawa wasi son eficaces por varias razones: se enseñan hábitos saludables y no solo se reparte comida. La comunidad está involucrada porque los padres tienen un compromiso con las madres cuidadoras.
Además, el programa tiene un sistema que compara constantemente metas y resultados (se sigue el crecimiento de los niños en talla y peso) y todos sus locales funcionan con parámetros estandarizados como si fueran una franquicia.
¿Por qué entonces no invertir en la ampliación de su cobertura? En los últimos dos años, el Gobierno ha buscado ampliar el servicio, pero focalizándose en las zonas rurales. Para ello creó el proyecto Qatari Wawa (Avancemos Niños, en quechua), dirigido a los niños de las familias del campo. Se ha avanzado poco, conforme a los recursos disponibles. En las zonas urbanas, la apertura de nuevos wawa wasi ha dependido de que las entidades públicas cumplan con abrir guarderías para los hijos de sus empleados.
Tres años que definen la vida
En los tres primeros años de edad, el niño aprende más de lo que aprenderá el resto de su vida. En este período se desarrolla su cerebro. Por ello, si recibe una buena alimentación, protección y cariño tiene más probabilidades de crecer saludablemente y desarrollar por completo sus aptitudes cognitivas, lingüísticas, emocionales y sociales. Lo ha dicho Guido Cornale, médico y representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en el Perú, y lo comprueban las madres de los wawa wasi con los chicos que tuvieron a su cargo.
El 77,9% de niñas y niños que permanecen tres meses mínimo en el programa tiene un diagnóstico nutricional adecuado, y evidentemente ello redunda en su aprendizaje. En los wawa wasi se promueve además que los niños desarrollen sus capacidades motoras, cognitivas y comunicativas a través de juegos y estrategias diseñados para su edad.
Las madres del servicio reciben capacitación para desempeñar esta tarea eficientemente.
LAS CIFRAS
950
soles al año invierte el Estado por cada niño que asiste a un wawa wasi. La ración de comida diaria equivale a 1,4 soles
3'975.000
raciones de alimentos (tres por día) brinda mensualmente el programa.
8
es el número máximo de niños que pueden estar al cuidado de una madre cuidadora en un wawa wasi familiar.
12.664
de los menores beneficiarios pertenecen al área rural.
AL GRANO
4 "Los resultados justifican inversión"*
¿Por qué no aumentó el presupuesto de los wawa wasi si su cobertura se amplió?
Se ha dicho que este es un programa muy caro, pero nosotros respondemos que los resultados justifican esta inversión.
Necesitamos convencer al ministro de Economía, a los presidentes de regiones y alcaldes de la importancia de invertir en los wawa wasi.
¿Cómo se hará el proceso de transferencia a los gobiernos locales y regionales?
Todo será gradual. Este proceso se va a realizar con mucho cuidado porque queremos que se mantenga la calidad del servicio que hasta hoy brindamos a los niños. Se empezará por aquellas municipalidades que ya tienen servicios similares de guardería.
* AMPARO MURUGUZA. DIRECTORA EJECUTIVA DEL PROGRAMA NACIONAL WAWA WASI