PUNTO DE VISTA
Por Carmen Rosa Graham. Administradora
La CADE 2008 nos ha dejado una sensación de optimismo desde muchos puntos de vista y una agenda amplia de iniciativas por desarrollar tanto por el lado de las empresas como del Estado. Se ha dado difusión a los temas de inversión, al programa económico y a lo político; sin embargo, hubo otros temas que fueron muy comentados en las sesiones.
Hoy me voy a referir en especial a dos de estos últimos, el de futuro y el de talento. La primera conferencia magistral, "Lecciones del futuro", a cargo de Wolfgang Grulke, captó la atención de la audiencia al comentar los cambios en cultura, tecnología y empresa. Cambios que se están dando, tecnologías que en buena parte ya existen y que, en el futuro, serán de uso general. Todo esto sintonizando con los retos del mundo en cuanto a ahorro de energía y uso del agua.
Grulke nos dejó una frase que considero clave: "Aprender del futuro", refiriéndose a que la historia nos lleva a entender el presente y la única forma que tienen las nuevas generaciones de aprender es creando escenarios de futuro e imaginando rutas hacia los escenarios mejores.
Todo esto implica un cambio radical en la forma en que hoy pretendemos enseñar a las nuevas generaciones y en las características que realmente se valora en un profesional. Antes se hablaba de conocimiento, hoy lo que necesitas son destrezas, lo que se valoraba como experiencia hoy se valora como actitudes que te llevan a hacer y conseguir lo necesario para lograr objetivos. Si antes se valoraba la administración o gerencia, hoy se valora el liderazgo. Antes se hablaba de gestión de gente, hoy se habla de relaciones y redes.
Luego, en la mesa de empresarios que comentaron lo que nos falta para tener compañías de primer nivel, el talento fue una de las características requeridas.
Más tarde, Simon Dolan, al desarrollar el tema de innovación en la empresa, incidió en la importancia de las capacidades de la empresa y su gente, en las competencias con que cuenta o carece, para hacer posible el cambio. Clasificó a las empresas en cuatro grupos: aquella que no tiene deseo de cambiar ni las competencias necesarias es una empresa impotente. La empresa que tiene deseo de cambiar pero no cuenta con las competencias es una empresa frustrada. La empresa que no tiene deseo de cambiar y cuenta con las competencias necesarias es una empresa arrogante. Y, por último, tenemos a la empresa adaptable, aquella que desea cambiar y que además cuenta con las competencias necesarias.
Finalmente, en la mesa de comentaristas al tema de innovación, destacaron dos claves, una de la rectora de la Universidad Cayetano Heredia, Fabiola León Velarde, sobre la importancia de la investigación y las oportunidades de trabajar conjuntamente la universidad con la empresa en proyectos concretos. El otro, el énfasis que dan las empresas líderes al desarrollo de talento y capacidades de sus colaboradores. Jonathan Golergant, del grupo Interbank, mencionó que el talento es el centro del negocio y que por tal razón su desarrollo no puede ser tercerizado.
Muchos de estos puntos los hemos desarrollado anteriormente en este espacio, pero me pareció importante destacar que son varias las partes del rompecabezas que deben ir calzando para hacer posible el gran panorama de un Perú del Primer Mundo, un país que no solo crece en PBI sino que lidera en los campos económico, social, empresarial y tecnológico. Un Perú con habitantes que se desarrollan y viven cada vez mejor. Un Perú que aprende del futuro.