Por Luis Davelouis Lengua
Decidir la jubilación no es una tarea sencilla. No es como antes. Cuando uno dejaba de trabajar, en el Sistema Nacional de Pensiones, se calculaba una pensión y luego de seis meses viviendo de la liquidación, el Estado pagaba una pensión vitalicia que podía heredarse y que se ajustaba cada cierto tiempo por la inflación. Ahora, hay distintos programas de jubilación y con las diversas opciones y el incremento de la competencia, las cosas se hacen más baratas y mejores, pero también es más difícil elegir.
Además, las personas en edad de jubilación, o que superan los 60 años, están en una preocupante coyuntura. Algunas que por ley debían estar en el fondo 1 de su AFP (el más conservador) firmaron su pase al fondo 2, esperando que las rentabilidades de la bolsa de los años 2006 y 2007 (que prácticamente multiplicaron por dos el fondo 3 y sumaron más de 35% al fondo 2) se repitieran.
Lo que pasó a continuación es conocido: el 2008 es uno de los peores años para las inversiones en valores. En lo que va del año, el Índice General de la bolsa peruana ha perdido más de 50% y los fondos administrados por las AFP se han reducido un 22% aproximadamente.
Así, quienes estaban en el fondo 1 por edad, y se pasaron al fondo 2 a finales del año pasado o a principios de este, no se beneficiaron en gran medida de la rentabilidad del 2006 y 2007, pero asumieron la pérdida de un fondo mixto. Así, los fondos de pensiones de algunas personas cayeron, solo entre agosto y octubre, de S/.415.000 a S/.350.000.
¿CÓMO FUNCIONAN?
En líneas generales, solo existen dos modalidades de jubilación en el Sistema Privado de Pensiones (SPP): el retiro programado y la renta vitalicia.
El retiro programado es cuando el fondo individual de capitalización del afiliado se queda siendo administrado por su AFP en el fondo 1, como decíamos, el más conservador.
Así, el monto de la pensión es determinado por el saldo del fondo y la rentabilidad que obtenga. Es por ello que quienes están bajo este programa verán caer el monto de sus pensiones el próximo año: las pensiones que reciben hoy fueron determinadas por el excepcional rendimiento del año pasado. Las del próximo serán calculadas con los retornos del presente año. Eso significa, en buen cristiano, que la pensión variará cada año.
Además, cuando se acabe el saldo de su fondo, ya no le quedará pensión o esta será igual al mínimo garantizado por la ley en ese momento (alrededor de S/.550).
Como explica el gerente de inversiones de AFP Integra, Gonzalo de las Casas, el retiro programado se creó porque la antigüedad del SPP no permitía la acumulación de un fondo que facultara ofrecer, a quienes decidan (o deban) pensionarse durante la etapa joven del sistema, una pensión equivalente a las remuneraciones de sus últimos años laborales.
"Por eso se creó este sistema: pensando en que luego de tres años en retiro programado pasarán a renta vitalicia. Durante esos tres primeros años, su pensión sería mucho más alta que la que obtendría en la renta vitalicia. El tema es que este es un sistema de ahorro y acumulación de entre 25 y 30 años, y nosotros recién estamos por llegar a 15", explica.
FIJANDO LA PENSIÓN
De otro lado, la renta vitalicia, ofrecida por las compañías de seguros, tiene algunas ventajas y desventajas.
Entre las ventajas está, evidentemente, que la pensión se seguirá pagando a lo largo de toda la vida, sin depender del que se acabe o no un fondo determinado. La desventaja principal, por otro lado, es que no genera herencia (el cónyuge solo recibe el 42% de su pensión y sus hijos, 20% hasta los 18 años), a diferencia del retiro programado: si fallece el titular, la AFP devuelve a los deudos el íntegro del fondo de pensiones no utilizado. Las aseguradoras no le devuelven un sol, así el fallecimiento ocurra tras solo un mes de pago de pensión.
Pero, más allá de esas consideraciones, tanto De las Casas como el director de proyectos de Enfoca, Pablo Moreyra (además, ex gerente de inversiones de AFP Horizonte), coinciden en que la prioridad es el pensionista y que la renta vitalicia es la mejor opción para este, pues elimina la volatilidad de las pensiones. "Cuando se tiene más de 65, no se puede estar pensando en que la bolsa sube o baja y, por ello, el producto de renta vitalicia es mejor (...) la idea de la pensión es vivir tranquilo", afirma Moreyra.
¿Y EN ESTA COYUNTURA?
Si usted pertenece al grupo descrito en los primeros párrafos, está muy cerca de cumplir 65 o ya los cumplió, se pasó del fondo 1 al 2 y ha perdido una parte importante de su fondo, no se desespere. Todo es manejable si se hace inteligentemente.
Pablo Moreyra y el economista y ex superintendente de banca, seguros y AFP Juan José Marthans recomiendan aplazar entre uno y tres años (no más de tres) su jubilación y luego optar por una renta vitalicia... y esperar en el fondo 1, por supuesto.
"Si el Perú crece como lo pronostica Alan García, la bolsa local también debería subir diferenciándose de otras bolsas del mundo, lo que atraerá más flujos de inversión tanto a la economía real como al mercado de capitales, lo que también redundará en una mejora del fondo", explica.
El gerente de riesgos humanos de Rímac Seguros, Marcelo Escobar, también piensa que es mejor esperar un poco antes de jubilarse, luego optar por un retiro programado (y así beneficiarse de una recuperación en el fondo 1) para, después de unos años, optar por una renta vitalicia.
Marthans opina que el aplazamiento debería producirse mediante una ley promovida por el Estado, pues muchas empresas tienen como política pasar obligatoriamente al retiro a sus colaboradores que alcanzan los 65 años. "Están perdiendo los que tienen 65, ¿por qué no permitirles que se vayan a los 68 si estamos en crisis? La otra opción es tomar una parte del fondo, utilizándolo por tres años, hasta que la economía se recupere, y que luego el resto se vaya a una renta vitalicia", sugiere Marthans.