Por Miguel Villegas
El miércoles por la noche ni el doctor que llegó del extranjero pudo encontrar el remedio para recuperar al paciente. El doctor se llama Richard Páez y ante el desconocimiento de la cura, pensó en renunciar. Game over. Lo dijo en cámaras ("voy a hablar con mi presidente y ponerme a su disposición") y se tradujo en los periódicos. El venezolano había puesto su cargo a disposición. Quería irse. En todo caso, no quería ser testigo de ningún velorio.
Si Alianza es corazón, era necesario buscarle un cardiólogo. Esa fue la idea con que Carlos Franco, el presidente interino de Alianza Lima, se acercó ayer a Matute para dialogar con el técnico. El trascendido dice que le sugirió quedarse, que el momento es duro (Alianza es décimo y está a cinco puntos de zona de descenso), que no le aceptaban la renuncia. Sobre las cinco de la tarde, el directivo Mauricio Prado se acercó a la práctica, habló un par de cosas con Páez y regresaron las sonrisas. "Alianza tiene un técnico y se llama Richard Páez. Eso sí, le hicimos algunos apuntes futbolísticos", dijo.
Marcador final: Páez se queda en Alianza. Por ahora. Por contrato.
Pero en La Victoria nadie para de sufrir. Alianza ha jugado 19 partidos en el Clausura y perdió 10. Solo ha sumado 25 puntos, es decir, poco menos de la mitad de los posibles. La gente no llena la popular sur y cada noche sube el volumen de los insultos. Su equipo no pelea por el título, sufre por el descenso. Nadie habla del futuro; en Alianza toca revisar un presente malísimo en números y terrible en inversiones. Y sobre todo, el pasado reciente.
EL PASADO TE CONDENA
Alianza contrató jugadores para armar tres equipos, pero ya estamos en noviembre y es imposible recitar de memoria a once titulares. Sé lo que hicieron el verano pasado: la política de Franco que apostaba por los juveniles con Miguel Ángel Arrué ("la nueva versión de los 'Potrillos'") tuvo que ser cambiada conforme pasaron los (malos) partidos. Y entonces empezó el desfile de refuerzos: Wilmer Aguirre del Metz de Francia, Jahirsino Baylón del Braga de Portugal y Jorge Serna del DIM de Colombia. Uno cada mes. Según fallaban goles. El Apertura se fue y quedó una sensación amarga: 22 jugadores incorporados para quedar en el puesto 11 en un torneo de 14 equipos.
EL FUTURO TAMBIÉN
Para el Clausura el proyecto era otro. Sin Arrué y sin el interino José Soto, la directiva contrató a Richard Páez (que incluyó a su hermano Raimond como asistente) para trazar un proyecto a largo plazo (fines del 2009), obviamente con jugadores experimentados. Con Páez llegó otro pelotón: 13 refuerzos. Repatriaron a George Forsyth de Italia, a Manuel Corrales de Francia, a Martín Hidalgo de Brasil, a Henry Quinteros y a 'Wally' Sánchez de Polonia. No funcionó. Alianza pelea la baja. No solo eso: arrastra rumores de juergas que han perjudicado la estabilidad del plantel.
El error principal de este Alianza 2008 es la ausencia absoluta de coherencia. Los mismos dirigentes que eligieron el camino de la renovación en verano, buscaron experiencia en invierno. Los que creyeron en Páez, el técnico que revolucionó el fútbol venezolano, ahora asumen que es una obligación para el doctor aceptar la llegada de un asistente técnico de corte local: 'Chalaca' Gonzales.
El llanero se queda, pero está claro que con Páez, Matute es una ciudad de pobres corazones.
LA CAMPAÑA
Los 'Potrillos'
Alianza arrancó el 2008 con los 'jotitas' (Manco, Trujillo, Mori, Salazar, Hurtado). Pero también fichó a Waldir Sáenz. ¿Cuál era la política?
35 jugadores
Contrató Alianza en esta temporada. Nunca antes lo había hecho. Privilegió la cantidad antes que la calidad.
Sin seguridad
Tres arqueros contrató Alianza en el torneo: Bologna, Forsyth y Libman. Ninguno se consolidó como titular en el pórtico blanquiazul.
'Repatriados'
Cinco jugadores 'nacionales' repatrió Alianza para el Clausura: Forsyth, Corrales, Hidalgo, Quinteros y Sánchez.