Nadie duda de que una alimentación balanceada es la base de una buena salud. En el caso de los adultos mayores, el adecuado equilibrio entre carbohidratos, proteínas y grasas es primordial para que sigan activos por muchos años más.
Salvo que sufran alguna enfermedad crónica, los nutricionistas aconsejan no condenar a nuestros viejitos a ingerir comidas siempre sancochadas e insípidas. En los mercados hay variedad de insumos y especias para darles en la yema del gusto.
Sin embargo, de nada valdrá que nuestros adultos mayores tengan al frente el plato más sabroso y balanceado si al momento de sentarse a la mesa no tienen a un familiar o amigo con quien compartir ese momento. Debido a la sensibilidad que desarrollan a esa edad, muchos de ellos pierden el interés por la comida cuando están solos.
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