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ANÁLISIS ECONÓMICO

Es el momento de ser una vitrina mundial

Por Juan Zegarra

Después de verla como una fecha distante, finalmente la cita del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) se presenta como una cercana realidad. En una semana, nuestro país será el foco de atención mundial no solo por la cantidad de dignatarios que asistirán, sino porque la agenda de discusión inicial ha variado completamente para dar paso al debate sobre los mecanismos de contención frente a la crisis financiera internacional, que a la fecha ha rechazado todos los tratamientos económicos emprendidos.

De las 21 economías del APEC, que suman el 56% del PBI global y el 49% del comercio internacional, podemos citar que mientras la economía estadounidense enfrenta la amenaza recesiva y solo en octubre pasado se perdieron 240 mil empleos, los otros países miembros son economías emergentes y pujantes que si bien sentirán los trompicones de la crisis, seguirán con un ritmo de crecimiento. Países como China y Rusia, y los del sudeste asiático como Singapur, Tailandia y Malasia, son potenciales mercados para nuestra oferta exportable y para que sus inversiones aterricen en nuestro suelo.

Por eso, en tiempos en que los capitales son escasos, debido al mayor riesgo y al déficit de credibilidad en los mercados, nuestro país puede ser un puerto seguro y atractivo para ese flujo de inversiones. Un patrón que ha seguido nuestro país en los últimos años son dos de los tres pilares del APEC: la liberalización del comercio y de la inversión, y la facilitación de los negocios. El tercer pilar es la cooperación económica y técnica.

Entonces qué mejor oportunidad para mostrar nuestras credenciales de país receptivo a las inversiones. Si bien hay tareas pendientes en infraestructura y progresivas reformas en el Estado, existe un camino trazado hacia la apertura económica. Porque no solo se trata de ser sede por una semana y hacer de esas fechas una exhibición de nuestro exotismo andino, sino de que estamos en condiciones de ejercer un liderazgo en la agenda temática de esta cumbre. Además de haber cumplido con los pilares del APEC, somos un país que en medio de la turbulencia financiera goza de cierta autoridad porque cuenta con sus respectivos mecanismos de protección.

Con ese cartel propio se abrirá el telón del APEC, que no solo es un foro del más alto nivel político. Es también un espacio que sirve para realizar el Encuentro Empresarial (CEO Summit), que reúne a los altos ejecutivos de las empresas más importantes de la región Asia-Pacífico. Este debe ser el público objetivo de empresarios en busca de alianzas comerciales y de los representantes comerciales para exponer las oportunidades de negocios en las distintas partes del país.

Es cierto que hay problemas sociales y que la lucha contra la pobreza es una tarea pendiente e inexcusablemente postergada. Pero si miramos 20 años atrás --en el primer período de Alan García-- éramos casi impresentables en materia económica y de país confiable, además de la extendida presencia de la banda terrorista Sendero Luminoso, que espantaba a cualquier inversionista que pusiera un pie en Lima.

Dos décadas después estamos en otras condiciones. Con ese marco, empieza la cumbre del APEC, y el Perú será foco de atención en el planeta. Conviene dejar nuestra habitual perspectiva escéptica para pensar que la cuenca del Pacífico es la región para la cual se proyecta el mayor crecimiento económico en este milenio. Y somos parte de ese promisorio futuro.

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