Alejandrina Paitán Asursa (38) no se inmuta ante los curtidos albañiles de Huancayo que la observan mientras arma con destreza una pared de ladrillos.
Los hombres le han enseñado durante algunos meses los secretos de su oficio en el primer curso de albañilería y plomería dirigido a las mujeres del distrito El Tambo, en la ciudad huanca. Ahora es toda una albañil.
Al igual que Alejandrina, otras 120 campesinas rindieron ayer la prueba final del curso. La mayoría aprobó y 20 de ellas fueron contratadas como albañiles por la Municipalidad de El Tambo, que organizó el curso con instructores del Servicio Nacional de Capacitación para la Industria de la Construcción (Sencico), albañiles de la gerencia de obras de la municipalidad y técnicos del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado Municipal de Huancayo (Sedam).
El alcalde de El Tambo, Ángel Unchupaico, dijo estar más que satisfecho ante las habilidades de las mujeres albañiles. "Son muy diestras. Algunas podrán ser maestras de obras", comentó. Varias de esas mujeres formarán parte de la planilla de trabajadores de construcción civil de la gerencia de obras municipal.
La arquitecta Lidia Ramos, quien tiene a cargo los trabajos de remodelación del parque Cáceres, cree que Alejandrina es mejor que muchos varones en las labores de pulido y acabado de pisos y paredes de cemento.
También se reconoció la destreza de Lidia Dipas (31), madre soltera con dos hijos, que se ha convertido en una experta en el armado de encofrado (moldes de madera para el vaciado de concreto) para escalinatas y desagües de lluvias en las pistas.
La capacitación a las mujeres de El Tambo nació de la preocupación de la municipalidad por emplear a mujeres abandonadas y madres solteras de la zona en la ejecución de 40 obras.
"La mayoría de mujeres de El Tambo son campesinas que han demostrado que son fuertes para desempeñarse en trabajos duros como el de la construcción civil", comentó el alcalde Unchupaico.
El reto del Concejo de El Tambo es que para el 2011 el 30% de los trabajadores de su gerencia de obras debe estar integrado por mujeres albañiles. Un verdadero ejemplo.