Por Fernando Vivas
El impacto que hace tres semanas me causó el encierro de Magaly no significa que no lo hubiera intuido: en abril de este año, aquí mismo, en una columna que se llamó "¿Quién le sigue?" (28/4/2008), especulé sobre qué estrella de Chollywood seguiría a Angie Jibaja a Santa Mónica. Di una terna: Laura Bozzo, Lucía de la Cruz y, en tercer lugar, Magaly Medina. Fallé el puesto. Laura y Lucía, pórtense bien.
Lo dije sin mala onda, pues en realidad pensaba que el fallo de la jueza Flor de María La Rosa, que dio pena de cárcel a Angie cuando todos esperaban libertad condicional, haría reflexionar a esas tres sobregiradas. Pensé, ilusamente, que ver a Jibaja tras las rejas las obligaría a autorregularse. ¡Necias! No se dieron cuenta de que La Rosa quería reivindicar al Poder Judicial de todas las burlas que la gentita famosa (que se porta maligna) hace de las penas benignas.
Me extraña que César Nakazaki no haya tenido en cuenta el histórico precedente. En el PJ lo tienen. Esto dice La Rosa en su única entrevista, concedida a la revista "Sutrapoj" (N° 2) del sindicato judicial: "No me arrepiento de nada. Al contrario, gracias a este fallo, el PJ subió un poquito en su credibilidad. Esto parece un mercado los fines de mes porque vienen a firmar y a las lecturas de sentencia. Ese es el efecto Angie". Y agrega: "¡Al PJ se lo respeta!".
La jueza María Cabrera siguió los pasos de su colega cuando mandó encerrar a la 'Urraca'. Pero Magaly no ha aprendido del drama de Angie ni del suyo propio. En su última revista insiste en que tiene la razón y en que hay una conspiración de testigos mudos que le impiden demostrar que Paolo Guerrero sí trasnochó en vísperas de un partido. ¡Ya, mujer, párala! No te aferres a tu soberbia como si fuera tu fortaleza porque es precisamente lo contrario, la debilidad que te ha llevado presa. Admite que pudiste equivocarte antes de que se extienda tanto la percepción sobre tus errores que poco importe oír tu autocrítica.