HOLANDA. "Aún recuerdo que fue curioso, porque nunca pensé vivir allí (yo prefería Inglaterra, de donde me fui muerto de pena), pero en cuanto llegué a Ámsterdam quedé enamorado. Es más, el simple hecho de pisar esa tierra es como estar en un museo al aire libre. Puedes ver construcciones del siglo XV, XVI, en una ciudad llena de canales.
Si alguien viaja en plan de turismo, definitivamente tiene que ir al Museo Nacional, donde hay obras de Rembrandt, Van Gogh, los más grandes pintores holandeses. Al menos yo admiro mucho al último.
Además, en ese lugar conocí grandes personas y amigos como el director del Teatro Nacional, que incluso me ofreció trabajo, solo que debía aprender el idioma. Aunque esto tampoco era impedimento, ya que los holandeses son muy cultos y hablan muchos idiomas. Inglés, francés y alemán son los más comunes, alguna vez incluso los he oído hablar en español. Recuerdo, además, la euforia de las chicas por The Beatles cuando llegaron para un concierto en el año 64, era el nacimiento del hippismo, de la gente vestida rara, fue fabuloso. Después de que dejé Ámsterdam he vuelto varias veces, ya que amé tanto Holanda que no he podido olvidarme de ella".