Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal
BRUSELAS. Los ministros de Defensa de la Unión Europea acordaron ayer el envío de una flota de entre 6 y 10 buques, apoyados por unidades aéreas, para combatir la piratería en el Golfo de Adén y frente a las costas de Somalia, una zona por la que transita alrededor del 30% del transporte mundial de petróleo y que, en lo que va del año, ha sido escenario de más de 80 ataques a embarcaciones extranjeras.
La operación naval Atalanta, la primera que lanza la UE como bloque, zarpará a comienzos de diciembre con la finalidad de contribuir a la protección de los barcos del Programa Mundial de Alimentos (PMA), que abastece a la población desplazada de Somalia, para proteger a las embarcaciones vulnerables que transitan a lo largo de las costas somalíes y para disuadir, prevenir y reprimir los actos de piratería y robos a mano armada.
La misión, proyectada para un período de un año, estará al mando del vicealmirante británico Philip Jones y contará con la participación de al menos diez países. En una primera etapa han confirmado su apoyo Alemania, Francia, Reino Unido y España. Más adelante se sumarán Holanda, Grecia, Lituania, Portugal, Suecia y Noruega.
De esta forma, la UE pondrá su granito de arena para enfrentar un fenómeno que ya vienen combatiendo, aunque con poco éxito, unidades navales de EE.UU., Rusia e India. En lo que va del año, los piratas somalíes han atacado a 81 barcos extranjeros en el Océano Índico y en el Golfo de Adén, el doble que en el 2007, según indicó el sábado a la AFP Noel Choong, director de la Oficina Marítima Internacional (OMI) con sede en Malasia.
SECUESTROS
Los piratas, bien armados y premunidos de lanchas rápidas, son capaces de abordar a tiro limpio las embarcaciones, reducir a la tripulación y mantener secuestrados bienes y personas hasta obtener jugosos botines. De acuerdo con la OMI, 300 personas estarían secuestradas en espera de que los países afectados acepten pagar el rescate exigido.
Uno de los ataques más espectaculares de los bucaneros del siglo 21 ocurrió a fines de setiembre en el Golfo de Adén, a 320 kilómetros de la costa somalí. Entonces secuestraron un carguero ucraniano, el Faina, y exigieron el pago inmediato de US$20 millones. La noticia conmocionó al mundo porque, además de los 20 infelices tripulantes, iban a bordo nada menos que 33 tanques rusos de combate y un número indeterminado de lanzagranadas y municiones.
Un portavoz de la cancillería de Ucrania informó ayer, a través de la agencia rusa RIA Novosti, que los piratas "tratan sin agresividad a los veinte rehenes que están en su poder" y que "hay suficientes cantidades de combustible y agua potable en el buque". Pero la situación es preocupante: los piratas han amenazado con matar a todos los secuestrados, y hundir la embarcación, si alguien intentara liberarlos.
EN PUNTOS
Un país marcado por la anarquía
1. Según la OMI muchos de los piratas que operan en el Índico son antiguos pescadores somalíes que han preferido dedicarse a una actividad más lucrativa aprovechando la anarquía en el país.
2. El caos en Somalia no es nuevo. Desde 1991 el país carece de un gobierno central y vive librado a los enfrentamientos interétnicos y religiosos.
3. La guerra entre grupos jihadistas y un gobierno de transición apoyado por Etiopía se ha vuelto tan virulenta que más de la mitad de los somalíes, 3 millones de personas, depende de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Se calcula que solo a partir del 2007 más de 700 mil han huido de la capital, Mogadiscio.