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ENTREVISTA. HELMUT DAHMER

"El capitalismo va a resurgir"

El sociólogo alemán reflexiona sobre la ola de nacionalizaciones que recorre el sistema financiero mundial y la Europa antiinmigrante 

Por Roger Zuzunaga Ruiz

Helmut Dahmer, autor del libro "La sociología después de un siglo de barbarie", está en Lima gracias a la organización Tierra de Hombres para presentar sus conferencias "El individuo, las instituciones y la delincuencia juvenil" y "Reflexiones sobre la justicia durante el régimen nazi y posteriormente", en la Academia de la Magistratura.

El sociólogo y filósofo alemán, editor de la revista "Psyche" durante 22 años, conversó con El Comercio sobre la ola antiinmigrante que recorre Europa, la crisis financiera, las nacionalizaciones y el terrorismo.

¿Cuáles fueron las motivaciones de los jóvenes migrantes africanos que se levantaron en los barrios marginales de Francia en el 2005?
La élite francesa pensaba que era un país homogéneo que recibía a un grupo de personas que venía de fuera, a la que mantendría en una situación marginal con un nivel de infraestructura muy bajo, que no se incorporaría a la sociedad y que permanecería por un corto tiempo en el país. Esa era la idea original. Se los dejaba librados a su suerte con la esperanza de que pronto se irían a su casa.

Y no se fueron...
No. Ahora viven en Francia la segunda generación, la tercera y la cuarta. Tanto en Alemania, a los turcos, y en Francia, a los africanos, se les negó la nacionalidad, fueron segregados. El grupo no tuvo otra alternativa que formar una sociedad paralela. La primera generación tenía interés y estaba dispuesta a integrarse a la sociedad; la segunda generación construyó un mito, el mito de ser musulmanes que se distanciaban de manera tajante de la sociedad que no los aceptaba. Esta tensión latente necesita solo un fósforo para incendiar la pradera.

¿Cómo se podría integrar a los inmigrantes?
El primer punto sería facilitarles, en la medida de lo posible, la opción de adquirir la nacionalidad local. También se necesitaría una reforma radical de todo el sistema educativo, desde la escuela inicial hasta la universidad, para darles a los hijos de los inmigrantes la oportunidad de aprender el idioma del país en el que viven. En términos ideales, la educación tendría que ser bilingüe. Ello evitaría, por ejemplo, la discriminación de la que son objeto los musulmanes en Alemania.

¿Pero esa discriminación podría venir también porque en Occidente se suele asociar la religión musulmana con el discurso radical de los terroristas?
La fantasía es que detrás de una mezquita está Osama Bin Laden que moviliza a las masas. Los alemanes tienen una historia de fracaso en la tolerancia a minorías diferentes. El 9 de noviembre de 1938 se produjo la noche de los cristales rotos. Ya se sabe ahora que esa noche hubo más de mil muertos y 1.400 sinagogas destruidas.

¿Por qué en países como Pakistán o Afganistán el discurso religioso radical e intolerante está asociado con el terrorismo?
Los radicales en Afganistán o Pakistán son una minoría, solo comparable con la minoría fascista de Europa.

¿En Occidente se magnifica el tema?
Sí, no corresponde con la realidad. Es un grave error confundir a los musulmanes con el terrorismo. Es un hecho innegable que en los atentados del 11 de setiembre había estudiantes de la Universidad de Hamburgo que fueron entrenados en Afganistán y en EE.UU. Pero estas formas de fanatismo tan extremas no son exclusividad de los musulmanes. Han existido los kamikazes japoneses que durante la guerra estrellaban sus aviones contra sus objetivos. En Alemania, existían los submarinos conducidos por hombres que se suicidaban estrellándolos contra los barcos.

¿Qué opina de la directiva de retorno aprobada por la Unión Europea? ¿Es la mejor alternativa para frenar la inmigración?
La derecha europea, sobre todo la semifascista, sueña con la solución ideal, que es deportar a todos y devolverlos a sus casas. Eso es una fantasía. Si eso ocurriera colapsaría la economía de esos países. Los extremos de la derecha sacan provecho del tema porque consiguen votos. La fantasía de deportar a todos los extranjeros es el único punto del programa fascista que todavía sobrevive.

¿La crisis financiera contribuye con este fenómeno antiinmigrante en Europa?
Hay un antecedente: el viernes negro de 1929. El día de la Gran Depresión en Alemania hubo 6 millones de desocupados y poco después surgió el movimiento fascista de los nazis, que tiene como proyecto la homogeneización de la raza, sacar a todos los que eran distintos. Históricamente, hay un antecedente, cuidado con eso. Pero la crisis es una gran oportunidad también para los grupos progresistas --que se ha visto reflejada en la elección de Barack Obama en Estados Unidos--, que podrían desarrollar una alternativa para voltear la mirada hacia el individuo.

Europa va el sábado a Washington a plantear mayor regulación en el sistema financiero, mientras siguen los anuncios de millonarios rescates financieros. ¿Esta es una oportunidad para refundar el capitalismo?
Los ministros de Finanzas del G-8 sueñan con introducir un nuevo Bretton Woods. El sistema capitalista pasa siempre por crisis cíclicas. Esta vez se han destruido millones, y esos millones que ahora se están gastando van a tener que ser solventados por las siguientes generaciones, y no me queda duda de que el capitalismo va a salir de sus cenizas, como el ave fénix, fortalecido, con nuevas regulaciones y todo.

¿Y quién vela por el ciudadano común que está perdiendo su casa porque no puede pagar una hipoteca?
Nadie.

¿Qué consecuencias puede tener en las sociedades esa indiferencia?
Washington, Berlín y los demás están con una política a lo Hugo Chávez, nacionalizándolo todo. ¿Quién controla al Estado? La diferencia con 1929 es que en ese entonces había organizaciones de masas del otro lado, ahora no existen. En 1918 hubo una revolución en Alemania. Peleaban en un lado los socialcomunistas y del otro lado los que defendían la revolución capitalista, y de esto nació la República de Weimar, y en esta república circulaba un fantasma, que era la necesidad de la democracia económica, que hasta ahora nadie ha vuelto a plantear.

¿Y cuáles son la prioridades de una democracia económica?
Hay cosas interesantes que están ocurriendo, especialmente en Alemania, donde el proyecto de ayuda económica a los bancos que se aprobó a propuesta de la canciller Angela Merkel exige un límite a los ingresos de los gerentes de los bancos, que no pueden ganar más de 500 mil euros al año, que es una barbaridad de plata, porque hay directores de bancos que se llevaban varios millones de dólares. Esa es una exigencia anticapitalista. Esta es una buena oportunidad para que los principales afectados, los que se han quedado sin casas, se organicen. La idea sería que el Estado incluya a los afectados, organizados, en el manejo de los bancos que han sido rescatados. Felizmente, se oyen estas voces desde los asesores de Barack Obama.

LA FICHA
Nombre: Helmut Dahmer.
Profesión: Sociólogo y filósofo proveniente de la Escuela de Fráncfort.
Nacionalidad: Alemán.
Trayectoria: Editor de la revista psicoanalítica "Psyche", catedrático de la Universidad de Darmstadt, fundador del centro Psicoanálisis y Sociedad de Lima.
Publicaciones: "La sociología después de un siglo de barbarie" y "Libido y sociedad".

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