La descentralización ha sido y es un anhelo de nuestros pueblos, un proyecto cuya finalidad es contribuir con la democracia, que conlleva a una distribución equitativa del poder como parte del Estado unitario, de acuerdo con la Constitución y con la tradición política, desde los inicios de la república.
La descentralización, para ser tal, requiere de la desconcentración del poder. Ello significa que los pueblos de cada región puedan elegir a sus autoridades, significa también que la distribución del poder debe estar acompañada de la transferencia de recursos económicos, administrativos, financieros y presupuestales. Tarea hoy pendiente y lamentablemente incompleta. Podemos afirmar que ahora, más que nunca, la descentralización es una necesidad imperiosa para la consolidación y la vigencia de la democracia.
Así como las sociedades se descentralizan, lo cual es una tendencia mundial, muchas empresas se orientan hacia esa dirección que es posible hoy gracias a los avances de la tecnología, a la expansión y diversificación de los mercados y al apoyo y preferencia del público.
El Comercio, institución nacional próxima a celebrar 170 años de existencia y arraigada en la historia patria, no podía estar ajeno a esta extraordinaria corriente y ha decidido descentralizarse e iniciar este proceso en el norte. A partir de hoy, nuestros lectores de La Libertad, Lambayeque, Piura, Tumbes y Cajamarca tendrán en sus manos a este viejo Diario con ideas nuevas, tecnología de punta e impreso en nuestra planta instalada en Chiclayo.
Estamos seguros de que El Comercio del norte acompañará el proceso de crecimiento de esta parte de nuestro país hasta verla convertida en una pujante macrorregión. Estamos comprometidos con el desarrollo del periodismo, sus nuevas tecnologías y con el diálogo concertador y democrático, en este vasto espacio de nuestro territorio, porque usted es nuestro motivo y nuestra razón de ser.
Consideramos nuestro deber, como grupo empresarial y como medio de prensa, reforzar los valores que hacen grandes a los pueblos y que permiten a sus hijos un futuro más justo, con esperanza y solidaridad.
Saludamos al cálido pueblo norteño, que atesora tanta bio y sociodiversidad, grandeza preínca, colonial y republicana, alegría de marinera con profundidad de huaino, deliciosa cocina, fresco olor de mar, campo y cordillera, cuna de trabajadores aguerridos, emporio de artistas, intelectuales y científicos.
Es la gran región de Miguel Grau, César Vallejo, Abelardo Quiñones, remanso y tragedia de Atahualpa, punto de partida del encuentro entre dos mundos, origen de la Conquista y grito de la gesta emancipadora. El norte del Perú nos marca el norte de nuestro futuro.
Francisco Miró Quesada Rada