Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

¿ACUDIRÁ A LA FISCALÍA?

Donayre a paso ligero

Por Fernando Vivas. Periodista

¿Por qué es importante borrarle la sonrisa al general Edwin Donayre, jefe del Ejército? Por demasiadas razones. La primera: que los militares no valen más que los civiles y deben acudir a las citaciones del Ministerio Público sin chistar.

Pero Donayre se puso trejo. No oía ni a su ministro Ántero Flores-Aráoz, ni a la ministra de Justicia, Rosario Fernández; tampoco al propio Yehude Simon. Solo faltaba que el presidente García, con la misma risa que los ha hermanado en muchos ágapes y homenajes a la bandera, le aconsejara que emprenda paso ligero hacia el despacho de la fiscal Marlene Berrú. Ahí tiene que explicar por qué pidió en el 2006, cuando mandaba en Arequipa, 80 mil galones adicionales de combustible. A propósito de este, que sirva el caso para debatir una tradición vergonzosa: regalar o complementar el sueldo militar con gasolina. Galones para halagar a otros galones, contaminando con esta práctica absurda el ambiente y la democracia.

Seamos iguales ante los grifos, como lo somos ante las urnas. Si el mayor avance en la relación cívico-militar, toda una reconciliación tras el velascato, fue aprobar su derecho a voto, pues el próximo hito puede ser quitarles la gasolina y sincerarles sueldo y atribuciones.

Si la igualdad democrática no los convence, les doy otra razón. Aquí no hay debate sobre amnistías ni sobre la CVR, ni cháchara o 'faenón' 'chuponeados', aquí hay un informe en toda regla de la contraloría y otro del inspector del Ejército, general Francisco Vargas Vaca (¡lo han pasado a retiro!), que dejan muchas dudas sobre qué hizo Donayre con tanta gasolina.

Y si ni la igualdad ante la ley ni la seriedad de la denuncia los satisfacen, les doy una tercera razón: Donayre se prodiga en los medios como la risueña personificación de un autoritarismo militar, machista y homofóbico que hay que poner en su sitio si apreciamos nuestro desarrollo como nación democrática.

La simpatía de general rampante, que apapacha a la tropa, bate a los periodistas y hace rutinas aeróbicas en el desfile militar, se podría confundir con una renovación del militarismo. Para nada. El autoritarismo, de vez en cuando, derrama simpatía rompiendo el rígido protocolo, pero también derrocha prejuicios en sus chascarrillos y, cuando queda a solas en su despacho, toma bárbaras decisiones, como inducir el retiro de su inspector.

Por todo esto, celebro que, según me acabo de enterar, el ministro Flores-Aráoz asegure y el propio Donayre deje entrever que sí asistirá a la fiscalía.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook