NUEVA YORK [AFP]. Representantes de ochenta países se reunieron ayer en la ONU para promover el diálogo interreligioso al servicio de la paz, en una conferencia convocada a iniciativa de Arabia Saudí, un reino donde, sin embargo, solo se tolera el Islam.
Veinte jefes de estado o de gobierno, muchos de los cuales representan a países árabes, además de Israel, Estados Unidos y el Reino Unido, se expresarán en esta conferencia de dos días ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En su discurso de apertura, el presidente de la asamblea, el sacerdote católico nicaragüense Michel d'Escoto, partidario de la teología de la liberación y miembro del Consejo Ecuménico de las Iglesias, abrió el diálogo con una acusación contra las sociedades occidentales.
Denunciando el fracaso moral de las sociedades que se autoproclamaron las más avanzadas, D'Escoto afirmó que la solidaridad (debe) guiar toda actividad humana y que la moral y la ética deben tener un lugar central en nuestras vidas.
"Aunque la responsabilidad social sea un principio fundamental de todas las religiones del mundo y de todas las tradiciones filosóficas, nos hemos dejado contaminar por el espíritu de egoísmo e individualismo, que son los principales valores, o más bien antivalores, de la cultura dominante", manifestó el sacerdote católico.
Pero D'Escoto no mencionó lo que muchos países occidentales consideran como ausencia de libertad religiosa y social en la mayoría de los estados islámicos.
Antes de iniciada, la reunión ya había generado polémica. Varias ONG llamaron a Arabia Saudí a practicar la tolerancia en su casa antes de abogar por ella en la ONU.
"No hay libertad religiosa en Arabia Saudí pero el reino pide al mundo que escuche su mensaje de tolerancia religiosa", declaró Sarah Leah Whitson, directora para Medio Oriente del organismo de derechos humanos Human Rights Watch, en la víspera de la conferencia.
El encuentro responde a una iniciativa del rey Abdalá de Arabia Saudí, quien espera asegurar la continuidad de los esfuerzos de promoción del diálogo interreligioso tras la "Conferencia mundial sobre el diálogo" que se celebró en julio en Madrid, y hacer ratificar sus conclusiones por la ONU.
El rey Abdalá, quien está a la cabeza de una monarquía ultraconservadora waabí, doctrina rigurosa del Islam, había invitado en Madrid a un diálogo constructivo para abrir una nueva página de reconciliación tras tantos conflictos entre las religiones.
Ayer llamó a seguir en este camino, para que la humanidad pueda encontrar soluciones a los sufrimientos que soporta.
El soberano lamentó que a lo largo de la historia los diferendos entre religiones y culturas hayan llevado al fanatismo y desatado guerras destructoras y el derramamiento de sangre sin ninguna justificación.
Denunció además el terrorismo y la criminalidad como los enemigos de toda religión y de toda civilización.
El presidente israelí Shimon Peres también lamentó que los pueblos, especialmente en el Medio Oriente, hayan combatido en nombre de la religión. "Para cambiar el mundo debemos cambiar nosotros mismos", aseguró el mandatario.
EN PUNTOS