Por Guillermo Oshiro. Periodista
No lo habíamos valorado en su real dimensión hasta que los 27 años tocaron su puerta. Con ellos llegó la clasificación al Grupo Mundial de la Copa Davis, un título en Roland Garros y ahora un pase a las semifinales del Másters de Shangái. Luis Horna Biscari ya es un lujo que el Perú deberá saber festejar tanto como los éxitos del tenista al que el puesto 106 en singles y 13 en dobles no le hacen honor a su juego de calidad.
En tierras asiáticas, Lucho nos regala, como alguna vez las chicas del vóley y los 'jotitas', madrugadas alegres que nos hacen creer que el Perú sí es tierra de deportistas de élite, aunque el gobierno recorte sin asco cual carnicero afilado el presupuesto para el deporte nacional.
Horna es, como Sofía Mulanovich, una estrella solitaria que brilla en nuestra oscura realidad gracias a su propio esfuerzo y bolsillo. Por eso hay que aplaudirlo y más si a estas alturas en Shangái ya se metió, de la mano con el uruguayo Pablo Cuevas, entre las cuatro mejores parejas del mundo.