El historiador Carlos Chirinos se llevó su secreto a la tumba. Tres meses después de su muerte, la policía de Chiclayo lo descubrió todo. El lugar del hallazgo era la casa del estudioso: Él vivía acompañado por tres momias pertenecientes a la cultura Cajamarca. Tenía, además, siete cráneos humanos y unas 200 piezas arqueológicas que serían de las culturas Chavín, Cajamarca, Lambayeque, Chimú e Inca.
"El 80% de las piezas halladas es del distrito de Santa Cruz, en Cajamarca, al igual que las momias, que serían del año 700 d.C.", indicó Fernando Malca, el representante de la Dirección Regional de Cultura.
El hallazgo de las 103 piezas de cerámica, 30 de metal, 20 piedras, 13 textiles, 12 vegetales y 9 bolsas de fragmentos de cerámica ocurrió el jueves en presencia de la fiscal de Patrimonio Cultural de Chiclayo, María Larrea, personal de la División de Investigación Criminal y de la Dirección Regional de Cultura.
La policía todavía no ha podido determinar cómo llegaron a poder de Chirinos los restos arqueológicos.
Su esposa, Eugenia Tesén Vega, dijo a los agentes que el historiador pensaba donar las piezas al club Santa Cruz, ya que él había nacido en esta provincia cajamarquina. Incluso, señaló que en diciembre los representantes del club iban a inaugurar un pequeño museo con dichos restos.
El Instituto Nacional de Cultura de Lambayeque (INC) realizará un peritaje para determinar la antigüedad de las piezas.
Carlos Mendoza Canto, director de la institución, aseguró que las piezas que pertenecen a Cajamarca serán devueltas a esa región. Las restantes se entregarán a los museos de Lambayeque para su exhibición.