Por José Rosales Vargas
El manto de algas verdes y pardas que aún abundan en las orillas del mar iqueño, evidencia de la riqueza marina que todavía conserva nuestro litoral, ha empezado a ser depredado por extractores ilegales que provistos de barretas, segadoras y machetes recorren diversas playas para llevarse el sargazo, que es el alimento, hábitat y refugio natural de 170 especies de peces, moluscos, crustáceos e invertebrados.
La extracción de los bosques de praderas de macroalgas, que representa el primer eslabón de la cadena trófica marina, se realiza masivamente en las playas ubicadas entre Pisco, Ica, Palpa y Nasca, a 24 días de haberse iniciado la veda de este recurso dispuesta por el Ministerio de la Producción.
La medida prohíbe no solo la extracción, el secado y el traslado del producto, sino también el procesamiento de la lessonia nigrescens y la lessonia trabeculata, dos de las principales variedades de algas de Ica y Moquegua.
¿Por qué es tan cotizado este recurso marino? Es nada menos que el insumo favorito de la industria alimenticia, farmacéutica, agrícola y pecuaria de China. Hasta allá es embarcado para elaborar preservantes, fitohormonas, bioestimulantes, entre otros productos. Se sabe que las empresas que exportan este producto desde Aduanas del Callao llegan a vender la tonelada procesada hasta en US$850, lo que resulta altamente rentable, pues el recurso, que viene con el mar, no genera costos de producción.
PLAYAS LOTIZADAS
En un extenso recorrido realizado durante la semana pasada por El Comercio por varias de las playas más alejadas del litoral iqueño, se pudo detectar que seis grupos de extractores ilegales, compuestos por unos 45 sujetos, han lotizado las playas y han delimitado sus dominios en islotes, peñascos y roquedales de la zona con el fin de extraer las algas durante todo el día.
Cuatro de estos seis grupos se hacen llamar "Los Pava", "Los Primis", "Los Jalas" y "Los Salcedo" y se han posesionado de unos 50 kilómetros de áreas de mar. Allí permanecen en rancherías instaladas en las playas de Atenas, Lagunillas, Morro Quemado, Barlovento y El Negro en Paracas-Pisco.
El quinto grupo, que es el más agresivo y es conocido como "Los Palpeños", ha sentado sus dominios entre las playas Gallinazo, La Hierba, El Faro, Playón, Lomitas, Los lobos y Olleros, en una extensión de 56 kilómetros de litoral de Ocucaje-Ica.
Los integrantes de "Los Lomas", el grupo más numeroso y disperso, se han instalado en las playas de La Pedregosa, Punta caballa, Boca del río y Mancha negra en Palpa, aunque también llegan a las playas Los pingüinos, Tres hermanas, Cerro Colorado y Yanyarina en Nasca, así como a Lomas y Chala en Arequipa. Abarcan un total de 135 kilómetros de litoral.
Los seis grupos venden la tonelada de sargazo extraído entre S/.600 y S/.1.200 a ocho acopiadores que trasladan el producto en camiones y tráileres hasta tres plantas de picado que se han instalado en Nasca y en Ocucaje, que cuentan con permisos y licencias de operación pese a la evidente depredación del recurso marino.
ASÍ ES LA EXTRACCIÓN
Hay dos formas de extraer las algas. Una de ellas requiere que un hombre, atado a la cintura por una cuerda que es sostenida desde la orilla por otro sujeto, ingrese al mar abierto y avance entre 100 y 150 metros de playa hasta acercarse, casi con el agua cubriéndole el cuello, al conjunto de roquedales de los que arrancará de cuajo el manto de algas. En dicha tarea emplea generalmente una filuda segadora y, a veces, un machete.
Mientras tanto en la orilla una tercera persona aguarda que el sargazo arrancado de las rocas sea varado por el mar para recogerlo y dejarlo en la orilla, donde un cuarto sujeto lo extiende en la arena para su secado natural.
La otra modalidad de extracción se centra en las algas de las puntas y peñascos. Esa tarea demanda también la participación de cuatro individuos. Siempre sujeto a una cuerda, uno de ellos aguarda que la ola reviente para descender rápidamente por las puntas y peñascos armado con una barreta. En contados segundos y antes de que la siguiente ola aparezca arranca las algas adheridas.
Otra persona manipula una especie de anzuelo de cinco a ocho puntas, conocido como robadera o araña, con la que retira el sargazo de las peñas para finalmente iniciar su secado.
Un importante ecosistema
Según el presidente de la Comisión Ambiental Regional, Carlos Obando Llajaruna, la extracción ilegal de algas está ocasionando un serio perjuicio en diversas especies marinas del litoral iqueño.
"Las macroalgas son parte del ecosistema de alta diversidad biológica, el refugio de especies juveniles que huyen de sus predadores, es la zona de desove y de alimentación y donde se genera la fotosíntesis y el oxígeno. En el sargazo se sustenta la estabilidad ecológica del mar, por lo que su extracción indiscriminada destruye la gran riqueza ictiológica del mar peruano", advirtió Obando.
Los pescadores señalan que en el mar iqueño ya no se encuentran cangrejos, lapas, erizos, tolinas ni almejas. Los lenguados, corvinas, chitas y cojinovas se han ausentado también de estas costas.
La extracción de sargazo ha sido detectada por los guardaparques de diversas playas al sur de Pisco e incluso dentro de la Reserva Nacional de Paracas, informó su jefe, Óscar García Tello.
"Demandamos a la Dirección Regional de Produce de Ica y del Imarpe para que informen sobre esta extracción indiscriminada, los permisos que se han otorgado al respecto, así como las acciones de control realizadas ante la veda", señaló García.
ALTA VOZ:
4 "Tenemos una camioneta para recorrer 298 kilómetros de playas. Con pocos recursos poco hacemos para proteger las riquezas marinas"*
¿Qué acciones de control realiza Produce para evitar la depredación de las algas?
La veda se decretó el 23 de octubre de este año, pero recién a mediados de esta semana hemos podido realizar una primera inspección a las tres plantas que operan en Nasca. En esos lugares hemos encontrado más de 300 toneladas de las dos variedades de algas cuya extracción está prohibida, listas para ser procesadas. Hemos notificado a sus propietarios para que en cinco días liquiden ese stock y eviten su procesamiento. De este modo estamos comenzando a atacar el eslabón principal de esta cadena de producción. Si las plantas ya no compran, entonces los extractores ilegales ya no tendrán dónde vender lo que depredan del mar.
¿Pero no considera tardía esta operación cuando ya ha transcurrido casi un mes de decretada la veda?
Lamentablemente no contamos con el personal suficiente. Los seis supervisores que teníamos hasta el año pasado fueron reducidos inexplicablemente a cuatro por el ministerio (de Producción). Se nos ha recortado también el presupuesto, lo que nos impide realizar operaciones inopinadas. Además contamos con una sola camioneta para recorrer 298 kilómetros de playas de difícil acceso. Sin los mínimos recursos poco podemos hacer para proteger nuestra riqueza marina y evitar de algún modo su continua depredación.
¿Bajo ese argumento se seguirá depredando nuestro mar?
Qué podemos hacer si tampoco colaboran en esta tarea los alcaldes distritales y provinciales, ni los gremios de pescadores y extractores. Tampoco nos apoya el Instituto del Mar del Perú (Imarpe) que, en un muestreo sesgado de la biomasa de algas del mar de Marcona, decidió comprender solo a dos especies que habitan gran parte del litoral iqueño cuando debió disponer una veda completa de las macroalgas para iniciar luego su regulación, repoblamiento y manejo sostenido.
¿Se puede determinar el impacto ecológico causado por esta extracción irracional?
Los primeros efectos de la depredación indiscriminada de las macroalgas del litoral iqueño ya se están comenzando a observar en el mar con el alejamiento y la ausencia de diversos peces, así como con la desaparición de varios crustáceos y moluscos. También hay cambios ligeros en el ecosistema marino. Por ello, pese a las serias limitaciones que tenemos, en las que se incluye el desalojo del local que ocupábamos hasta hace muy poco, estamos tratando de regular esta actividad con un mayor control de los lugares donde se procesan y exportan las algas.
* JORGE MANCILLA, DIRECTOR REGIONAL DE PRODUCCIÓN DE ICA
LAS CIFRAS
180
soles era el costo de la tonelada de sargazo en abril del año pasado. Hace un año subió a S/.450 y entre mayo y junio del 2008 alcanzó los S/.650.
1.200
soles es lo que ahora cuesta una tonelada de algas. Ese precio se mantiene desde julio.
14
especies de peces, moluscos y crustáceos se estima que han desaparecido o se alejaron del litoral iqueño.
14.656
toneladas métricas de algas se han exportado hasta agosto. Durante el 2007 se exportaron 10.688 toneladas.