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ZONA TECNOLÓGICA

Desde mi Porsche

LA AUTORRADIO KENWOOD KDC-BT838U DESCARGA EN SOLO UNOS SEGUNDOS LA INFORMACIÓN ÚTIL DE UN CELULAR

Por Gustavo García Escajadillo

Ya sea en el cine, en el trabajo, en la playa, y hasta en la misa, nuestros teléfonos móviles están siempre allí; listos, encendidos, en volumen bajo o alto, en silencio o en vibrador.

Y es que cómo evitarlos; son portátiles, cada vez más diminutos, y mes a mes, incluyen más y más funciones, vinculadas a la comunicación, al negocio o al mero ocio. Pero ojo que además de todo esto, la masiva difusión de los celulares los ha convertido justamente, al igual que la ropa, en una extensión de nuestra propia personalidad. Hoy existen equipos para todo público.

Y, bueno, como nunca pueden hacernos a un lado, quienes gustamos de los autos tampoco escapamos a este nuevo vicio. Sin embargo, últimamente la influencia y desarrollo de los móviles respecto al auto está actualmente orientándose más allá del diseño o de alguna que otra aplicación. Y precisamente un primer paso para ello se dio años atrás con el lanzamiento de la tecnología Bluetooth, esa misma que hace uso de ondas de radio para enlazar sin conexión física dispositivos como PCS y notebooks. Y que en el caso del teléfono celular permitió primero el uso de sistemas 'hands free' inalámbricos para ahora conseguir lo antes imposible: comunicarlo con la autorradio. Un hecho que en mi caso ha transformado la negada tarea de hablar por teléfono y manejar, en una actividad segura y hasta placentera.

Segura porque conlleva un factor de distracción bajo (las principales funciones del móvil, como agenda, llamar o colgar, se operan desde la autorradio), y segundo, porque elimina el empleo de cualquier elemento físico que provoque la atención de los siempre presentes amigos de lo ajeno. Y placentera porque, como en el caso de la autorradio Bluetooth que probé (una Kenwood KDC-BT838U), la experiencia fue sencilla desde el arranque. Primero, requerí solo unos segundos para que mi celular reconociera, con mi aprobación, la unidad Kenwood como un destino seguro. La autorradio, entonces, descargaba en segundos la información útil de mi móvil, como mi agenda personal, mis llamadas recibidas, las realizadas y hasta mi música.

¿Qué más? Pues también me fue posible manejar llamadas en espera y unas cuantas veces la pantalla me sorprendió con la llegada de nuevos mensajes a mi buzón (con las siglas SMS en gigante). Así que ya saben todos mis amigos, tan orgullosos ustedes de sus Blackberry, la próxima vez que reciban un mensaje mío, dirá al final: enviado desde mi Porsche. Aunque esto último sea, por el momento, una pequeña mentira.

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