SIC.
Por Fernado González-Olaechea
En el descampado, a medio camino entre las tres carpas, el sonido de Desyn Masiello en la Cream Arena se mezclaba con el traqueteo constante de Felix Da Housecat en el 'main stage'. En el fundo Mamacona, la segunda entrega del Creamfields en el Perú fue un 'faenón', con más de 30 artistas (entre DJ y grupos) que, desde las seis de la tarde del sábado hasta las seis de la mañana del domingo, llenaron el espacio del fundo de música y energía.
Uno de los más esperados fue Junkie XL, que tocó desde las 2:00 hasta las 3:00 a.m., precedido por Felix Da Housecat, que se llevó la extasiada ovación de miles de personas cuando escucharon "Smell like teen spirit", de Nirvana. Por su parte, Junkie tocaba, mezclaba, saltaba y gozaba como si fuera su santo, Año Nuevo y Fiestas Patrias. Mientras llegó al clímax de su presentación con un 'remix' de "Enjoy the Silence", de Depeche Mode, en la Cream Arena tocaba Satoshi Tomiie. La gran interrogante era: ¿adónde ir?
Este festival reunió a algunos de los DJ más representativos de la música electrónica en el ámbito mundial. Además de los ya mencionados, estaban Steve Lawler, Sebastien Leger, Dave Seaman, Markus Schulz y M.A.N.D.Y. Había también una carpa con DJ peruanos alternándose el tornamesa toda la noche. Eran tantos, tan buenos, tan distintos, que, para identificarlos, había que andar con el folleto que daban a la entrada con un croquis y la lista y horarios de los DJ que tocarían en cada carpa.
A las cuatro y media de la mañana M.A.N.D.Y llenaba la carpa Arena 1 con potencia, como un tren o una taquicardia, y se despedía. A la vez, en la Cream Arena, iba entrando Markus Schulz, que cerraría el evento, ya de día.
La música llegaba a todos y se sentía cómo los sonidos --algunos pausados, otros frenéticos-- salían de los parlantes hacia cada una de las personas , envolviéndolas. Las atravesaban, las coloreaban, las fundían en un abrazarse y reírse y cerrar los ojos hasta que las luces del escenario se prendían de pronto, todas, y el fundo se convertía en una gran estrella naciente.
Más allá de cualquier prejuicio sobre el consumo de sustancias varias que se produce en este tipo de fiestas (como se puede dar en muchos otros ambientes), aquí lo importante es la pasión por la música. Es eso lo que reúne a millares de personas en torno de uno de estos DJ, tanto acá, como en España, Rumanía o Chile, algunos países donde también se festejó el Creamfields.
Que un evento de esta magnitud se dé en Lima no debería sorprender. En Latinoamérica, Lima es un referente en la movida electrónica y los mejores exponentes de este género han pasado por acá para deleite de muchos.
A las seis de la mañana, Schulz acabó su sesión y comenzó el repertorio de salida: el camino a casa, el desbarajuste para sacar los carros, la satisfacción en cada una de las caras trasnochadas. ¿Valió la fatiga? Por supuesto que sí.