Por Milagros Estévez
Es ideal que el cuarto de los niños mire al este, la dirección del elemento madera y del crecimiento, y que reciba abundante luz natural. Si no es así, se puede utilizar un objeto de color amarillo brillante para compensar esta situación.
Es conveniente que el cuarto de los niños disponga de por lo menos dos fuentes de luz artificial: una luz general más o menos intensa (evitar dicroicos y tubos fluorescentes) y una iluminación suave para las horas vespertinas.
Los veladores o apliques de pared con lámparas en tonalidades rosadas son excelentes para crear un ambiente tranquilizador que prepare a los niños para el sueño.