EL CRECIMIENTO QUE SÍ LLEGA A TODOS
Por AlfredoTorres G. Ipsos Apoyo
Las protestas antiglobalización han sido una comparsa habitual de las cumbres del APEC. En Santiago de Chile, hace cuatro años, los carabineros detuvieron a más de 300 manifestantes para evitar que la violencia se desborde. En Sidney, el año pasado, se colocó una valla metálica de cinco kilómetros de extensión para proteger a los participantes de las marchas que convocaron a varios miles. Si bien la crisis internacional ha fortalecido a los críticos de la globalización, lo más probable es que estas protestas tengan un impacto muy limitado en el Perú.
Lo que sucede es que el Perú es hoy uno de los países más favorables a la globalización como lo comprueban las encuestas de Ipsos Apoyo divulgadas por El Comercio el último domingo: el 73% consideran positiva la inversión extranjera para el desarrollo del país y 71% tienen una actitud favorable hacia el libre comercio internacional.
Como se recordará, la firma del tratado de libre comercio con Estados Unidos contó con una aprobación del 65%. El respaldo a la firma de otros tratados similares también ha sido y es mayoritario. Esto no ocurre en otras sociedades donde los defensores de políticas proteccionistas tienen mucha mayor capacidad de movilización y de influencia sobre la opinión pública.
La actitud favorable a la inversión extranjera y al libre comercio no se sustenta en la idea de que podrían resultar beneficiosas para los consumidores peruanos sino, más bien, en la convicción de que generan empleo. La demanda más constante de la población peruana es poder acceder a un puesto de trabajo decente. En la medida en que la inversión directa extranjera y las mayores exportaciones (gracias al libre comercio) contribuyen a ese objetivo, la mayor parte de la población apoya estas políticas.
Los inversionistas deben saber, sin embargo, que el apoyo no es incondicional. Se espera, en primer lugar, que cumplan ejemplarmente las leyes laborales. Se espera también que se generen empleos indirectos, a través de la contratación de bienes y servicios a las pymes locales. Si la inversión es en una actividad extractiva, la empresa deberá poner especial esmero en relacionarse con la comunidad local y en proteger el ambiente. Si la operación está dirigida al consumidor local, deberá poner atención a su política de precios, especialmente si gestiona un servicio público. Cumplidas esas condiciones, las empresas extranjeras tienen un campo promisorio en el Perú.
Los inversionistas que podrían aprovechar mejor este clima favorable son los provenientes de Estados Unidos y Japón, los dos países más admirados por los peruanos, aunque China se acerca rápidamente a la punta. Más del 70% de los peruanos tiene una imagen favorable de los tres países más poderosos de la APEC así como de otros destacados integrantes como Canadá y México. El único socio que enfrenta una opinión pública dividida es Chile. Como se sabe, la explicación fundamental es de orden histórico, pero la experiencia de más de una década de creciente inversión chilena en el Perú es que lo único que les obliga esta mayor sensibilidad peruana es a ser más cuidadosos en sus relaciones con clientes, trabajadores, proveedores y la comunidad.