MOGADISCIO [AFP]. La situación se hizo ayer más tensa en las costas de Somalia, después de que los secuestradores de un petrolero saudí pidieran un rescate y de que un buque de guerra indio atacara a un barco de piratas.
La fragata india INS Tabar, uno de los buques de guerra que protege la zona, destruyó uno de los principales barcos de los piratas en la noche del martes, tras haber sido blanco de sus disparos, afirmó el portavoz de la marina india Nirad Sinha.
"Por lo que se ve en las fotografías, el barco pirata quedó completamente destruido", afirmó por su parte un alto oficial indio que pidió el anonimato.
Se trataba de un barco nodriza que transportaba lanchas rápidas, las cuales son utilizadas por los piratas para sus ataques. Este es el mayor golpe asestado hasta ahora a los piratas y la primera vez que se destruye uno de sus principales buques.
Según fuentes marítimas de la región, la nave destruida es uno de los dos barcos de este tipo de los que disponían los piratas.
El tener uno en el Golfo de Adén y otro en el Índico (el destruido) les permitía abarcar un gran radio de acción.
En una zona situada más al sur, los piratas que capturaron el fin de semana al superpetrolero saudí Sirius Star, cargado con dos millones de barriles de crudo por un valor de US$100 millones, reclamaron un rescate para liberarlo, aunque se desconoce el monto.
"Hay negociadores a bordo del barco y en tierra. Cuando haya un acuerdo sobre el rescate, este será enviado en efectivo al petrolero", declaró a Al Yazira un hombre presentado como uno de los autores del secuestro e identificado como Farah Abd Jamej.
El ministro saudí de Relaciones Exteriores, el príncipe Saud Al Faysal, confirmó las negociaciones. "Sé que los propietarios del superpetrolero están negociando. Nosotros no negociamos con terroristas ni secuestradores. Pero los propietarios del petrolero son en última instancia los árbitros de lo que ocurre allá", dijo.
La compañía operadora del petrolero, Vela International Marine Ltd., afirmó que la seguridad de la tripulación (dos británicos, dos polacos, un croata, un saudí y 19 filipinos) es su principal prioridad.
El ministro británico de Relaciones Exteriores, David Miliband, que reclamó la liberación inmediata de la tripulación, calificó la piratería como una plaga que representa una amenaza para el comercio y la estabilidad.
MÁS SECUESTROS
Al mismo tiempo, grupos marítimos internacionales informaron de tres nuevos secuestros frente a las costas de Somalia: un pesquero tailandés, un carguero matriculado en Hong Kong y un barco griego, según Andrew Mwangura, responsable keniano de un programa internacional de asistencia a los marineros.
Los piratas, a su vez, habrían liberado ayer otro barco con bandera de Hong Kong, el MV Great Creation, y a sus 25 tripulantes, capturados hace dos meses.
Según la Oficina Marítima Internacional (IMB, por sus siglas en inglés), desde enero, los piratas atacaron a 94 barcos frente a las costas de Somalia y en el Golfo de Adén. De ellos, 38 fueron secuestrados, 17 de los cuales siguen en manos de los piratas, con un total de 250 tripulantes .
"La situación se ha vuelto incontrolable", reconoció Noel Choong, director del Centro de Observación de la Piratería de IMB, quien advirtió que los ataques continuarán si la ONU y la comunidad internacional no toman medidas.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Estados Unidos y varios países europeos enviaron buques a la región en un intento infructífero de impedir la piratería.
La Unión Europea informó que su misión naval contra la piratería comenzará el 8 de diciembre y estará formada por "cinco o seis barcos de guerra", aseguró el ministro francés de Defensa, Hervé Morin.
CLAVES
Posturas en Rusia y Estados Unidos
1. El embajador ruso ante la OTAN, Dimitri Rogozin, propuso ayer una misión militar terrestre en la costa de Somalia para acabar con las bases de los piratas, en coordinación con la Alianza Atlántica y la Unión Europea.
2. La captura del Sirius Star, un petrolero tres veces mayor que un campo de fútbol y tres veces más pesado que un portaaviones, es la operación de piratería más espectacular realizada hasta ahora y un desafío para la fuerza marítima internacional destinada a proteger el tráfico de mercancías en el Golfo de Adén.
3. El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Michael Mullen, se mostró sorprendido el martes por el modo de operar de los piratas. "Están bien armados. Tácticamente son muy buenos", dijo.
COMENTARIO DEL EDITOR
Somalia, un país sumido en el caos*
Desde 1991, cuando empezó la guerra civil, Somalia es un país sin Estado bajo el fuego de las milicias locales. Solo su capital, Mogadiscio, convertida en una ciudad fantasma (más de 700 mil de sus habitantes han huido de la violencia), está bajo el control del ejército del gobierno de transición, apoyado por Etiopía. En el resto del país, que vive sin Dios ni ley, tres millones de personas sobreviven gracias a la ayuda humanitaria.
Tanta es la inseguridad que sufren los somalíes que el 13 de noviembre pasado, cuando las milicias islamistas 'chabab' (cercanas a Al Qaeda) tomaron Merka, el puerto ubicado a cien kilómetros de Mogadiscio, e implantaron la sharia (ley islámica) fueron acogidas con algarabía por la población, pese a que se afanaron inmediatamente en cobrar cupos de protección.
En medio de esta anarquía, grupos de antiguos pescadores somalíes se han dedicado al asalto y secuestro de las embarcaciones que transitan por el Golfo de Adén, convirtiendo esta actividad en un suculento negocio que no tiene cuando parar.
La piratería no solo amenaza a los 16 mil barcos que toman esta ruta marítima vital para trasladar el 30% del petróleo destinado a Europa, sino a las naves del Programa Alimentario Mundial que transportan el 90% de la ayuda humanitaria destinada justamente a Somalia.
El 8 de diciembre próximo la Unión Europea lanzará la operación naval Atalanta de lucha contra la piratería. La idea es proteger a las embarcaciones vulnerables que transitan a lo largo de las costas somalíes y por el Golfo de Adén, desde donde se alcanza el Mediterráneo por el Canal de Suez. Evitar esa ruta no es tan simple. Si se rodea el continente africano por el Cabo de Buena Esperanza, la travesía se prolonga 15 días más, con un costo de 25 mil dólares diarios.
Pese a que Japón y Corea planean enviar también naves para proteger el paso de los barcos, la Oficina Marítima Internacional considera que los ataques se han vuelto incontrolables. Los piratas en pequeñas naves y bien armados son capaces de tomar al abordaje navíos que se encuentran a 800 millas mar afuera.
La iniciativa europea es modesta, pero mientras Somalia siga sumida en el caos ante la indiferencia mundial, poco se puede hacer para evitar los asaltos.
* Virginia Rosas Ribeyro