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TRES ESCENARIOS

El manejo del presupuesto personal

Por Armando Cueto Luna

Una regla para el buen manejo del dinero que se aplica tanto para las empresas como para todas aquellas personas que mantienen objetivos claros y que aspiran a mantener un progreso constante es analizar de manera racional la relación que existe entre sus ingresos y sus gastos, algo que funciona en todo tipo de situaciones económicas, desde los momentos de estabilidad hasta los de expansión y crisis. Y es que, al igual que las empresas, las personas también deben estar preparadas para enfrentar estos momentos.

Un presupuesto personal es un plan que nos permite organizar y controlar adecuadamente los gastos frente a nuestros ingresos probables, de manera que al compararlos nos permita ver nuestra capacidad de ahorro. En caso de que nuestros ingresos sean mayores que nuestros gastos, tendremos la posibilidad de programar futuros desembolsos, ya sea para salir de vacaciones, tomar un curso de perfeccionamiento, comprar un auto o dar la cuota inicial de una casa.

En caso de que los ingresos sean menores que los gastos, nos permitirá buscar con tiempo la fuente de recursos menos onerosa para cubrir esta necesidad y organizar un mejor control de gastos futuros, con lo cual se evitarán gastos innecesarios.

DETALLE TODOS SUS GASTOS
Un punto fundamental para comenzar a elaborar nuestro presupuesto es conocer en qué --y para qué-- gastamos nuestro dinero. Para ello es mejor llevar la cuenta de dichos gastos al detalle y durante un tiempo determinado, ya que esto permitirá realizar algunas observaciones e idear la forma cómo priorizar y reducir los gastos.

Por ejemplo, uno habitualmente suele ir al supermercado con la idea básica de aquello que necesita y, de pronto, por el camino encuentra una que otra 'oferta' que a la larga va aumentando el monto de gastos y no constituye una necesidad inmediata, lo que resta las posibilidades de gastar luego en un viaje de vacaciones.

En un segundo momento, es conveniente saber diferenciar las salidas de dinero, es decir, aquellas que serán para cubrir gastos fijos (los que se realizan siempre de forma periódica, tales como el pago de alquiler o los servicios de luz y agua) de aquellas que serán para gastos esporádicos (los probables e incluso los esperados, como los que solemos gastar en un fin de semana con los amigos). Finalmente, tendremos los gastos imprevistos, aquel dinero que guardamos para casos de emergencia tales como la reparación del auto o de una computadora, o el que está destinado a cubrir atenciones médicas.

Otra consideración importante para elaborar un presupuesto personal es diseñar un método de control de gastos a mediano y largo plazo. Para ello, nos convendrá realizar un permanente análisis de ingresos y gastos. Ahora bien, no nos desesperemos si luego de algunas pocas semanas de llevar la contabilidad personal no se producen los resultados esperados, ya que hoy debemos tener la capacidad de ser flexibles y de cambiar en el momento oportuno, de estar dispuestos a gastar tan solo lo necesario y hacer ajustes a los gastos.

EN UN ESCENARIO ESTABLE
Cuando la economía crece ligeramente por encima de la expansión poblacional, la inflación se mantiene baja, las ventas al exterior del país van en aumento, las reservas internacionales se incrementan y el gasto público es reducido, uno sabe que hay estabilidad económica en el país.

Dicho esto, nos pondremos en el lugar de Pepe, un trabajador progresista promedio de Lima con dos hijos en edad escolar y que, según las últimas estadísticas, gana unos S/.4.000 mensuales de forma habitual para cumplir con sus responsabilidades familiares.

Cabe señalar que, bajo circunstancias de estabilidad, las empresas tienden a cumplir con la entrega de utilidades a sus trabajadores y de dividendos a sus accionistas, mientras que el Estado mantiene cierta prudencia en el tratamiento de los impuestos. En este escenario, los gastos se mantendrán bajo una racionalidad casi automática, ya que habrá un gran abanico de posibilidades para elegir en casi la mayoría de rubros que forman la estructura de gastos familiar, incluso ni se tendrá la necesidad de utilizar el 50% disponible de su compensación por tiempo de servicios o sus utilidades laborales.

Esto, aunque parezca increíble, le permitirá un ahorro anual de US$5.850 (para calcularlo, puede usarse la herramienta exhibida en la infografía adjunta), con lo cual podrá planificar mejor la educación de sus hijos, la compra de una vivienda, la renovación de su auto o el viaje soñado.

EN SITUACIONES DE CRISIS
Pero de pronto nos podríamos ver envueltos en una situación económica de crisis, con las consiguientes cifras macroeconómicas en rojo. En estas circunstancias, Pepe deberá capear los temporales propios de estas etapas, como la conservación de su puesto de trabajo, e incluso tendrá que soportar el recorte de algunos de sus beneficios. En estas circunstancias, las empresas ya no distribuyen utilidades y tratan por todos los medios de reducir sus costos.

Ante este panorama, toda persona que actúe de forma racional deberá recortar gastos poco urgentes (como las diversiones, el vestuario, los viajes y la comodidad del cable) y, de ser necesario, modificar algunos estilos de vida (cambiar de casa o cambiar de colegio a los hijos) antes de que sea demasiado tarde, ya que inicialmente algunos individuos preferirán mantener el mismo nivel de vida a costa de consumir sus ahorros o, lo que es peor, por cuenta de préstamos de consumo.

Esta última situación es sumamente peligrosa ya que uno puede terminar quebrado y sin capacidad de pago, con el descrédito que ello conlleva tanto en el ámbito familiar como en el entorno social, por lo que se tendría que iniciar una serie de renegociaciones para reponer su deteriorado patrimonio, algo que podría tomarle años, dependiendo de que tan hondo haya caído.

EN BONANZA ECONÓMICA
El mejor escenario, claro está, es el de crecimiento económico, como el que acabamos de pasar en los últimos cuatro años. En esta época, hay constante movilidad de recursos humanos en busca de la eficiencia laboral y los salarios tienden a mejorar.

Y, aunque para usted parezca innecesario mantener una racionalidad en el gasto en tiempos de bonanza (es más, muchos se endeudan creyendo que la bonanza será eterna), resulta ser la situación más conveniente para tener un adecuado tratamiento de sus gastos, pues será el momento que le permitirá una mejor capitalización de su economía personal y familiar.

Por ello, es necesario no convertir sus gastos eventuales en permanentes, como comprar todos los meses un perfume ideal en vez de que sea algo ocasional. Procure mantener sus hábitos de consumo controlados y aprovechar las máximas oportunidades de acumulación de su dinero.

Así, una persona como Pepe, en tales circunstancias, estará en la capacidad de atesorar unos ¡US$10,000 anuales!, con los que podrá emprender alguna actividad que le genere nuevos ingresos en el largo plazo.

RECOMENDACIONES
Algunos consejos para que funcione
4Use una hoja de papel o una electrónica para llevar las cuentas.
4Recuerde que las estimaciones son corregibles y se perfeccionan.
4Programe y registre todos sus gastos separando los que estimó y los que gastó.
4El presupuesto es una guía, no un mandato. Si tiene la oportunidad de una buena inversión, no la deje pasar.
4Páguese: tome parte de sus ingresos para ahorrarlos o gastarlos, tras pagar sus compromisos habituales.
4Acuérdese de que un presupuesto llega a su fin cuando está por elaborar el siguiente, ya que en cada período de su vida tendrá que decidir qué hacer con su dinero.

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