PUNTO DE VISTA
Por Patricia Castro Obando. Periodista
Los días se le acaban a George Bush, que en un rápido movimiento di-plomático solicitó el viernes una entrevista privada con Hu Jintao para buscar el apoyo de China en el tema de Corea del Norte. Ambos líderes se habían visto hacía apenas una semana en Washington, pero la reunión de Lima fue la conclusión de una serie de gestiones impulsadas por el presidente estadounidense. No es coincidencia que se realizara un día antes del llamado que han hecho Estados Unidos, Corea del Sur y Japón para que Corea del Norte presente un documento que explique cómo llevará a cabo el acuerdo de desnuclearización.
El consentimiento de China es clave para lograr que Corea del Norte cumpla su promesa de iniciar su propio desarme nuclear y también para reanudar, antes de que termine este año, las estancadas conversaciones a seis bandas en Beijing. China ha sido hasta el momento el único país que ha podido convencer a Corea del Norte de sentarse en la mesa de negociaciones, donde además de los mencionados está Rusia.
En un inicio Corea del Norte aceptó abandonar su programa de armas nucleares a cambio de ayuda y reconocimiento diplomático, pero hasta el momento no ha permitido que los inspectores extranjeros verifiquen los avances del acuerdo, lo cual preocupa a Estados Unidos.
Pero la carrera contra el tiempo de Bush no solo está relacionada con el fin de su mandato, sino también con el veloz acercamiento entre Beijing y Taipéi desde que Ma Ying-jeou, del Kuomintang (KMT), asumiera el cargo de presidente de Taiwán. A partir de marzo de este año, Lien Chan (KMT) y Hu Jintao (PCC) se han reunido tres veces, la última en el contexto del foro del APEC.
Durante un largo tiempo, Estados Unidos y China han utilizado a Taiwán y Corea del Norte como sendos escudos y cartas de negociación. Taipéi, enfrentado a Beijing por el tema de una soberanía que reclama suya, buscó refugio y protección en Washington, el cual aprovechó este vínculo para ajustar a China.
Beijing no se ha quedado atrás. La relación que ha sabido cultivar con un aislado Pyongyang --el cual pone en peligro a la península coreana con sus armas nucleares-- le ha permitido erigirse como el único interlocutor válido de Corea del Norte. Sin embargo, el enfrentamiento de Pyongyang no se restringe a su vecino más próximo, Corea del Sur, sino también incluye a Japón y especialmente a Estados Unidos.
Ahora que los contactos entre China y Taiwán son cada vez más frecuentes debido al acercamiento de los partidos gobernantes, el Partido Comunista Chino (PCC) y el Partido Kuomintang (KMT), Estados Unidos está a punto de perder una de sus mejores fichas en el tablero con China.
Según la portavoz estadounidense, en la reunión de carácter privado donde solo tuvo acceso la prensa de China y Estados Unidos, Bush "se sintió algo nostálgico" debido a que se trataba de la última entre ambos líderes. De acuerdo con el vocero chino, Hu le expresó a Bush "sus esperanzas de que la próxima administración estadounidense pueda reconocer la importancia de los vínculos entre China y EE.UU. y a la vez reconocer la importancia que el tema de Taiwán tiene en esas relaciones".
Incluso hasta le dijo que después de dejar la presidencia el 20 de enero próximo, "puede venir a China a menudo".