HABLE CON ELLA
Por Marcela Robles
Entre todo lo demás, lo bueno del libro de Chandler que está circulando en Lima es que la traducción está a cargo del escritor argentino César Aira, cuya novela "Cómo me hice monja" fue seleccionada como una de las mejores 10 publicaciones en España en 1998. Se trata de "La hermana menor", de Raymond Chandler (Emecé Editores), cuya lectura es como comerse un helado de chocolate cuando uno muere no de un balazo sino por satisfacer un antojo.
El inicio es el 'foreplay' de una orgía literaria: "Es una puerta moderadamente sórdida en ese tipo de edificios que fueron nuevos alrededor del año en que los baños azulejados se volvieron la base de la civilización. La puerta está cerrada con llave, pero a su lado hay otra puerta, con el mismo letrero, que no está cerrada. Pueden pasar Adentro no hay nadie, solo yo y un moscardón. Pero absténganse los nativos de Manhattan, Kansas". ¿Quién no querría entrar por esa puerta? ¿Qué buen lector se abstendría?
En 1945 se vendieron cerca de 750.000 ejemplares de su primera novela, "The Big Sleep" ("El sueno eterno") y "Farewell, My Lovely" ("Adiós, muñeca"). Cuatro años después, un artículo en "Newsweek" daba cuenta de que más de tres millones de copias de las novelas de Chandler se habían vendido. ¿La razón? Les sonará familiar: los bajos costos de las impresiones en 'paper bag' (ediciones de bolsillo) que le permitieron al autor llegar a una mucho más vasta audiencia de lectores que cuando empezó su carrera como novelista en 1939.
Mientras sus ediciones económicas prosperaban (como los Populibros en el Perú, que hicieron famoso tanto a su editor, Manuel Scorza, como a los respectivos autores publicados), Chandler se desconcertó frente al pedido de tener que darle a la editorial Blanche Knopf un porcentaje de sus ganancias. "No entiendo --decía--, ¿por qué un editor debe cobrar más regalías por la publicación del libro de un escritor, si el editor le paga al escritor derechos por la edición original?". Buena pregunta.
El mítico detective Philip Marlowe transita por la cara oscura de los escenarios de todas sus novelas. Algunos consideran que su mejor aventura es "The Long Goodbye" ("El largo adiós"), lo cual probablemente sea cierto. Tras la muerte de su esposa, Pearl Cecily Bowen ('Cissy'), dieciocho años mayor que él --matrimonio que duró entre idas y venidas casi treinta años, hasta el fallecimiento de ella en 1954--, el escritor sufrió fuertes depresiones, aumentó su ya creciente alcoholismo e intentó 'asesinarse' dos veces. Pero la muerte, curiosa, quería seguir leyendo sus historias.
En su ensayo "The Simple Art of Murder" ("El simple arte de matar"), Chandler describe mejor que nadie lo que es el género negro, aquel que surge de callejones oscuros, y trata el asesinato como una frustración del individuo: "El lugar del crimen recogido por la ficción quizás no sea más que un reflejo del interior del alma humana".
De las muchas adaptaciones cinematográficas que se hicieron de sus libros, el autor y guionista decía: "Si mis libros hubieran sido peores de lo que son, no me habrían invitado a Hollywood, y, si hubieran sido mejores, yo no habría venido". Para terminar, cito al maestro: "¿Amor? Dejó caer lentamente la palabra de la punta de la lengua, saboreándola hasta el último momento. Tras la palabra quedó una pequeña sonrisa amarga, como el olor de pólvora en el aire después de un disparo".