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CINE

Luces, cámara... Perú

DESTINO DE PELÍCULA. EL PERÚ TIENE FANTÁSTICAS LOCACIONES QUE PODRÍAN SERVIR DE ESCENARIO PARA LAS MÁS DIVERSAS PRODUCCIONES CINEMATOGRÁFICAS. ESE SERÍA UN EXCELENTE MEDIO DE PROMOCIÓN DEL PAÍS. ¿POR QUÉ LO DESAPROVECHAMOS?

Por Antonio Fortunic *

"Tomó dos años filmar la trilogía del 'Señor de los anillos' pero millones de años el construir las locaciones", dice uno de los eslóganes más populares de las agencias de turismo de Nueva Zelanda. Están hablando, naturalmente, de los parajes donde se filmaron las famosísimas películas. Hace unos años el turismo en Nueva Zelanda estaba estancado. Aislado en medio del Océano Pacífico, al país le costaba mucho lograr que llegase hasta allí una masa importante de visitantes. Sin embargo, a un genio de la promoción de imagen-país se le ocurrió posicionar a Nueva Zelanda como destino de superproducciones de Hollywood. Los antecedentes existían.

"La novicia rebelde" y el 'boom' turístico
Desde 1965, fecha del estreno de la película, la ciudad austríaca de Salzburgo recibe cientos de miles de turistas al año de todo el mundo, no por su famoso festival de música ni por su espléndida arquitectura o historia, sino solo para recorrer los mismos lugares en los que Julie Andrews filmó "La novicia rebelde". En la actualidad, una serie de empresas ofrecen los paquetes turísticos que siguen las huellas del camino de María y la familia Von Trapp. Datos oficiales dan cuenta de que el 70% de los visitantes llegados a Salzburgo lo hace atraído por lo visto en esa película. "La novicia rebelde", estrenada hace más de cuarenta años, es directamente responsable del más de millón de personas que anualmente llegan a esta provincia austríaca para pasar una noche.

El enorme poder que tiene el cine como fenómeno cultural se ve reflejado en los cientos de millones de dólares que perciben anualmente lugares como Salzburgo o Nueva Zelanda con la visita de multitudes que desean pasear por los mismos lugares donde sus estrellas favoritas filmaron una escena.

Tecnología y puestos de trabajo
Pero los beneficios no se detienen en el ámbito turístico y la dinámica económica directa que se desprende de esta actividad. Ya que solo los técnicos más importantes llegan de Hollywood, las segundas y terceras unidades de cámara o sonido son asignadas a técnicos locales.

Durante la filmación de "El Señor de los Anillos" se contrató a más de 2.000 artesanos para la construcción de escenarios, confección de trajes, armaduras y esculturas; además se le dio trabajo a otros cientos de personas entre maquilladores, gente de catering, chóferes y electricistas. Por si fuera poco se pagó a otros miles para que hicieran de extras. Tanto en Austria como en Nueva Zelanda las autoridades culturales y ambientales trabajaron con los productores para que la imagen o la naturaleza de esos países no se viesen melladas.

Hace unos meses, cuando se estrenó "Indiana Jones: El reino de la calavera de cristal", el gobierno peruano repudió imprecisiones tan groseras como situar las Líneas de Nasca en Cusco, o que Pancho Villa hablara quechua. Tal vez, si el Perú hubiese tenido una política más agresiva para atraer la filmación de superproducciones a nuestro país, Spielberg y Lucas hubiesen tenido la posibilidad de dialogar con expertos de la cultura local y darse cuenta, in situ, de los errores garrafales que estaban cometiendo.

Falta voluntad política
Hace unos años los ejecutivos de Prom-Perú me pidieron que los asesorara para asistir a una feria de locaciones en Los Ángeles. Las ferias de locaciones son encuentros donde diversos países acuden para convencer a los grandes productores para que vayan a filmar en esos lugares. Logramos armar una buena estrategia de imagen, conseguir un puesto en un lugar privilegiado y diseñar un 'brochure' con fotos impactantes. Cuando llegamos nos dimos cuenta de que no teníamos nada que envidiarle a las cascadas congeladas de Nueva Zelanda o a las ruinas Mayas cubiertas de orquídeas de México. De hecho, varios productores importantes se interesaron por el Perú. El problema comenzó cuando esos productores empezaron a ver las ventajas comparativas de filmar en otros lugares. Muchos países ofrecían facilidades como la exoneración de impuestos o el desaduanaje inmediato de equipos cinematográficos. En una industria en la que el alquiler de una cámara de última generación puede costar hasta quince mil dólares diarios es algo que todo productor responsable debe tener en cuenta.

Regresamos de la feria desalentados. El Perú tiene las mejores locaciones del mundo, una diversidad, una historia y una cultura viva envidiables, pero eso no es suficiente. En la actualidad es el Conacine, bajo la dinámica dirección de Rosa María Oliart, la entidad encargada de promocionar, junto con Prom-Perú, a nuestro país como locación. Pero sin una verdadera voluntad política de parte de la autoridades para crear leyes que nos permitan competir de igual a igual con otros países, será muy poco lo que podremos hacer. El Perú es un país maravilloso, lleno de belleza y misterios, es una pena que no lo mostremos al mundo a través de una superproducción internacional de cine. Y, claro, nos compete también a los cineastas locales contribuir con la difusión de nuestras escenografías naturales y monumentales en nuestras obras.

[*] Cineasta

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