FAMILIA ZUCCARDI. Producto del 'terroir' y de la gente argentina
Por Catherine Contreras
Para José Alberto Zuccardi, los vinos son como las personas. Y la belleza de ambos está en su equilibro, como el que se percibe al probar el primer sorbo del Santa Julia Viognier, vino blanco que el director de la bodega Familia Zuccardi invita a probar con el tartar de salmón al hinojo, los espárragos verdes y blancos y la salsa de molle que la chef Marilú Madueño preparó especialmente para un almuerzo maridaje en el restaurante Huaca Pucllana. Perfecto acompañamiento.
"El vino --dice Zuccardi-- es una expresión del 'terroir', pero también de las personas. Nosotros nos enfocamos mucho en ese sentido, y hemos definido para la bodega cuatro objetivos: calidad, innovación, cuidado del ambiente y ser útiles como empresa al medio del que somos parte, no solo por una cuestión altruista sino porque gente buena puede hacer vinos de calidad. El vino no es un producto industrial sino artesanal".
Ahora llega el rosé, muy amigable para maridar por contraste las conchas selladas sobre puré tibio de habas frescas y mantequilla al aroma de huacatay.
"Nosotros amamos el vino. Mi padre comenzó esta actividad que para nosotros no es un negocio, sino una forma de vivir", cuenta José Alberto, siempre con esa contagiante sonrisa que revela el placer que experimentó su padre, don Alberto, al encontrar su vocación en el valle de Mendoza, luego él y ahora sus hijos, cada uno a su estilo, por cierto.
"Mi hijo mayor Sebastián empezó a producir espumantes en 1998 y hoy tiene el proyecto Alma 4, para hacer espumantes con varietales inusuales. Mi hija Julia desarrolla un proyecto turístico, pues la bodega recibe al año más de 50 mil visitantes. Y mi hijo Miguel ha iniciado un proyecto de aceites de oliva: hace varietales con años de cosecha en la etiqueta, cosa totalmente innovadora. Ellos han enriquecido el proyecto global de la familia", dice con orgullo este hombre de vinos.
"Hoy somos tres generaciones trabajando juntos. Pero para nosotros la familia es el conjunto de personas con objetivos y valores comunes, no solo de quienes tenemos la misma sangre", acota.
La elegancia del Santa Julia Magna realza el raviolón relleno de ossobuco en salsa de jugos de cocción y hongos de Porcón. "Buscamos un perfil de vinos complejo, pero elegante y amable. Tenemos una gama amplia para combinar vinos con distintas comidas y situaciones también", revela José Alberto, para después presentar el Q Cabernet, un tinto que fue llamado así por expresar la calidad (Q es por 'quality') de los mejores viñedos y trabajadores.
Finalmente, el Malamado, "un vino fortificado para postres y sobremesa, llamado así por ser un juego de palabras: malbec a la manera de Oporto... en un país de tangos, el nombre sonaba muy romántico", cuenta.
Pero Argentina es mucho más que malbec, dice el director de la bodega mendocina. "El vino es diversidad. Ahora nos enfocamos en la calidad, y el vino es nuestro gran desafío, un proyecto de largo plazo", finaliza.