DESTINO INTERNACIONAL. Ilhabela y Guarujá
Por Yanina Manrique
En Sao Paulo viven alrededor de 10 millones de habitantes en una de las ciudades más estresantes del continente. Por suerte, muy cerca existen dos islas que los esperan con excelentes playas y paisajes: Ilhabela y Guarujá, una al lado norte y la otra en la costa sur.
Debe ser por ello que son dos de los destinos preferidos de los paulistas para ir de vacaciones o buscar diversión el fin de semana.
Atravesar el mar hasta las islas es una aventura aparte. El visitante tiene que tomar un ferry para llegar tanto a Ilhabela (desde San Sebastián) como a Guarujá (desde Santos). El viaje (que dura de 20 a 30 minutos) cuesta 11 reales (US$5) por vehículo; no se paga por persona. Y desde el ferry ya se siente que el mar apacible y de aguas poco profundas nos da la bienvenida.
LA CIUDAD DE LA VELA
El primer lugar a las afueras de Sao Paulo que nos acoge es Ilhabela, una de las mayores islas del litoral brasileño. En sus 130 kilómetros de costa existen numerosas playas paradisíacas (39), que resultan una medicina efectiva para el estrés. Por ello, cuando nos echamos en sus arenas blancas bajo un sol resplandeciente una inconfundible sensación de tranquilidad nos invadió.
Pero el aire de relax que se respira no está disociado de la diversión adrenalínica, pues el clima y la geografía de la isla favorecen la práctica de deportes como el windsurf, la vela, el rappel, la escalada, la pesca, el surf y las actividades off road. En julio se realiza la Semana Internacional de la Vela, el evento más importante del género en Sudamérica, con la participación de más de 400 embarcaciones. "Ver un bote de Optimist es tan usual como ver un carro", nos dice el secretario de turismo de la isla, Eduardo Espiaut.
Ilhabela también es una atracción irresistible para los buceadores. Varios vestigios arqueológicos encontrados en ella demuestran que ya se disfrutaba de su belleza desde mucho antes de la llegada de los portugueses en el año 1500.
Pero no todo es playa; en la isla se pueden encontrar incontables cascadas. Quizá una de las más atractivas es la de Toca, un centro de diversión que presenta piscinas y toboganes naturales y una flora exuberante. Para ingresar se debe pagar 10 reales (US$4), por los que podrá gozar de su naturaleza y probar la deliciosa cachaza (licor típico del Brasil).
La isla cuenta con una infraestructura hotelera importante, abierta el año entero y al alcance de todos los bolsillos (desde US$40 hasta US$300). Según la secretaría de turismo, existen 22 hoteles y 62 posadas en toda la isla. Un paraíso natural que el turista no puede obviar en sus próximas vacaciones de verano.
LA ISLA DEL SOL
A pesar de ser también una isla, Guarujá se presenta más como un gran balneario comercial, con tiendas, cines, discotecas, supermercados, buenos restaurantes, bares y vida nocturna. Un destino ideal para cualquier visitante que, además de la tranquilidad de la naturaleza, también tiene la opción de disfrutar de las sofisticadas comodidades de una ciudad que descansa a los pies del mar.
La isla del sol, como es denominada, tiene la forma de la imagen mitológica de un dragón. Se ubica a 73 kilómetros de Sao Paulo y a 3 kilómetros de Santos (puerto principal de Brasil).
El área central de Guarujá reúne las más renombradas playas del litoral paulista: Ensenada, Pitangueiras, Asturias, Tombo y Guaiúba. Ellas forman un armónico conjunto de bellísimos paisajes naturales. Pisar sus arenas es tan relajante que pareciera que uno está en un spa gozando de una sesión de masajes.
El paisaje urbano de la ciudad-isla es envidiable: lujosos edificios de departamentos de 10 a 20 pisos de alto que rodean un mar casi tan apacible como una piscina. Los dueños de estas propiedades son aquellos paulistas que desean pasar un buen fin de semana lejos del vértigo de la ciudad. La oferta hotelera es de primera. Existen 8 mil camas de las cuales 1.200 están en resorts de alto nivel. Una noche en el mejor hotel de esta isla puede bordear los US$700.
Las atracciones van desde un simple paseo por las calles llenas de cocoteros y árboles exóticos, hasta una visita al Acqua Mundo de la playa Ensenada, dotado de gran variedad de especies acuáticas, o al distrito de Vicente, que es, por tradición, el centro comercial de la ciudad. Hay, además, muchos miradores que le garantizan al viajero una sensación de libertad renovada. Los morros dominan el paisaje urbano y son puntos ideales, tanto para los románticos que adoran las puestas de sol y la grandiosidad del mar, como para los espíritus aventureros que desean practicar caminatas, escaladas a rapel y vuelo libre.
La noche es igual de atractiva. Existen encantadores bares y restaurantes que funcionan todos los días. Un destino que no puede faltar en su lista de lugares a visitar.
ALLÁ VAMOS
Cómo llegar: A Ilhabela, tomar un bus desde Sao Paulo en el terminal Tiete o alquilar un vehículo hasta San Sebastián y de ahí tomar el transbordador a la isla. Tiempo de viaje: Aproximadamente 4 horas.
A Guarujá, tomar un bus en Sao Paulo en la estación terminal de Jabaquara. Tiempo de viaje: 1 hora y 20 minutos.
Qué llevar: Ropa de baño, zapatillas cómodas, repelente, ropas livianas y un abrigo para la lluvia. También considerar ropa para salir a divertirse en la noche.