Mientras la crítica por ahora se mantiene dividida, el disco más esperado (y costoso) de la historia del rock por ahora ha enfadado de forma irreparable a dos grupos perfectamente antagónicos: los fanáticos más longevos de Guns N' Roses y los funcionarios del Gobierno Chino.
Los primeros consideran que la larguísima espera (y los millones de dólares gastados en su producción) no valió para nada la pena y añoran la presencia de los demás fundadores de la banda (de su formación histórica solo se mantiene el vocalista Axl Rose). Los segundos, en cambio, están furiosos con la carga irónica del nombre del disco, "Chinese Democracy", aunque también aprovecharon las circunstancias para criticar el estilo musical de la banda. "A mucha gente no le gusta este tipo de música, es muy ruidosa", dijo el portavoz de turno del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Qin Gang. En tanto, el diario "Global Times" publicó el lunes un artículo que llevó por título "Banda estadounidense lanza álbum que ataca maliciosamente a China", en el que incluso se dice que "Chinese Democracy" forma parte de un complot montado en Occidente para "alcanzar y controlar el mundo usando la democracia como peón".
La discográfica que edita el álbum, Geffen Records, ya adelantó la semana pasada que sería poco probable que el disco pueda distribuirse en China por su contenido crítico contra Beijing.
De cualquier forma, al menos los seguidores de Axl Rose y compañía podrán escuchar, tras 17 años, un disco cuyo lanzamiento muchos ya consideraban imposible.