En la selva peruana las principales carreteras no están hechas de asfalto sino de agua; el grueso del comercio y transporte de pasajeros se mueve en embarcaciones fluviales que entran y salen de los cientos de embarcaderos informales que se levantan a lo largo de los ríos de la región, sin el menor control.
El problema con estos embarcaderos es que a través de ellos puede trasladarse mercancía ilegal como droga, madera u otros artículos de contrabando sin que las autoridades controlen el cargamento. Otro problema es que no brindan seguridad para los pasajeros.
La Autoridad Nacional Portuaria (ANP) ha decidido solucionar este problema, y para ello abrirá una sucursal regional que se encargará de controlar el nivel de seguridad en todos los puertos fluviales de la selva. Esta nueva oficina entraría en funcionamiento a partir del próximo mes y estaría a cargo de una persona elegida por un representante del gobierno regional, de la Cámara de Comercio, de los trabajadores portuarios y de la Municipalidad de Maynas.
Este anuncio lo hizo el presidente de la ANP, Frank Boyle Alvarado, quien visitó Iquitos para asistir a un taller sobre seguridad portuaria.
Según Boyle, lo que se busca es estandarizar el código internacional de protección de buques e instalaciones portuarias (PBIP) en todos los puertos del país a partir del próximo año. Agregó que es importante mejorar la capacidad y seguridad en estos puertos debido a que con la apertura comercial que vive el país su importancia será cada vez más decisiva.
LAS CIFRAS
800
Toneladas de carga al año se estima que se trasladan a través de los puertos fluviales de la selva.
18
Embarcaderos informales hay solo en la ciudad de Iquitos.