CARACAS [EL COMERCIO / AGENCIAS]. La polémica tras las elecciones regionales en Venezuela parece que no tiene cuando acabar. Ayer, el presidente Hugo Chávez defendió ante sus colegas de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) la victoria de sus candidatos en los recientes comicios, en los cuales el oficialismo ganó en la mayoría, pero perdió algunas zonas estratégicas.
"Cuando no nos dicen dictadores, entonces nos califican como derrotados, solitarios o acorralados. Pero sabemos de qué se trata esto, es la batalla del siglo de nuestros pueblos", dijo al instalar la reunión extraordinaria de presidentes del ALBA.
En el encuentro participan los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Nicaragua, Daniel Ortega; Honduras, Manuel Zelaya; y Ecuador, Rafael Correa; así como el primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit; y el vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, Ricardo Cabrisas.
Chávez dijo que sus candidatos ganaron más del 80% de las gobernaciones y alcaldías en disputa, pero que medios de prensa y analistas insisten en decir que su proyecto político perdió respaldo popular.
Los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de Chávez ganaron 17 regiones y los de la oposición seis.
Por su parte, el partido opositor Un Nuevo Tiempo (UNT) consideró ayer que los resultados de los comicios son un triunfo indiscutible de quienes rechazan el proyecto socialista de Chávez.
Omar Barboza, presidente de UNT, explicó en una rueda de prensa que ese triunfo se constata al ver que en las elecciones del 2004 la oposición obtuvo el control de dos estados, mientras en las actuales conquistó cinco, además de la alcaldía de Caracas.
Barboza destacó que con esa conquista aproximadamente el 50% de la población nacional tiene autoridades regionales de partidos opositores.