TECNOLOGÍA. PROTOTIPO ES EL MÁS PARECIDO EN FUNCIONAMIENTO A UNA EXTREMIDAD HUMANA
MADRID [EFE]. Martin Wehrle nació sin una mano por un problema congénito. Ayer, a sus 28 años, experimentó el milagro de usar una extremidad biónica que parece humana, no solo por su forma, sino también por su movimiento y fuerza de agarre.
Wehrle exhibió, en una rueda de prensa en Madrid, las capacidades de este prototipo tecnológico que pesa solo 400 g y con el que puede lavarse los dientes, poner un CD, manejar un teclado, relajar totalmente la mano en dos segundos y, también, despedir afectuosamente a un amigo.
Juan Galán, director técnico de la fabricante Otto Bock, explicó que la prótesis se controla a través de dos electrodos de contacto cutáneo situados en los músculos tensor y extensor. Así, cuando Wehrle contrae voluntariamente estos músculos, se genera "un potencial de acción de millonésimas de voltio, que recogen los sensores y en centésimas de segundo se envían a la placa procesadora".
La estructura y las articulaciones están hechas de acero y duraluminio de alta resistencia. Asimismo, un elastómero de silicona reemplaza las estructuras blandas y otros plásticos sustituyen los músculos y los tendones.
El pulgar y la muñeca tienen dos ejes de movimiento cada uno que permiten distintas fuerzas y velocidades de agarre producidas por sus dos motores independientes que brindan al usuario "la máxima funcionalidad y naturalidad".