Por Javier Ascue / Ricardo León
Hace un año, una llamada en la madrugada del 27 de noviembre del 2007 despertó al entonces ministro del Interior, Luis Alva Castro. Por teléfono le informaron que la operación Volcán había sido exitosa. Epifanio Espíritu Acosta 'JL' había sido abatido y ocho senderistas capturados por policías en una vivienda del caserío Cerro Azul, en el distrito de José Crespo y Castillo, en la provincia huanuqueña de Leoncio Prado.
La muerte de 'JL' no solo era un anticipo al ataque a gran escala contra las fuerzas del orden que este venía preparando, sino que, además, empezaba a cerrarse el cerco sobre 'Artemio', cabecilla de Sendero Luminoso en el Huallaga.
Pasó un año y ayer llamaron nuevamente al Ministerio del Interior, aunque esta vez fue para darle a su titular, Remigio Hernani, las malas noticias: cuatro policías murieron y otros cuatro resultaron heridos en una emboscada producida en un caserío del distrito de Daniel Alomía Robles, en la provincia de Leoncio Prado, la misma donde 'JL' había sido abatido.
La coincidencia de las fechas no parece casual. Por eso la emboscada de ayer es tomada por algunos como una venganza.
ATAQUE PREMEDITADO
Tampoco fueron casuales las circunstancias en las que fueron atacados los 17 agentes que integraban el convoy de fuerzas combinadas de la Dirección de Operaciones Especiales y de la División Policial de Leoncio Prado. Todo había sido cuidadosamente planeado.
Según información de inteligencia, y en base a las indagaciones realizadas en el lugar de los hechos, pobladores de la zona detectaron la presencia de narcoterroristas en la zona desde hace unos cinco días. Esto se confirmó con el hallazgo de baterías y pilas para equipos de comunicación, municiones, botellas y latas de conservas encontradas en el escondite donde se parapetaron.
El pasado lunes, dos camionetas que transportaban policías hacia el campamento de la empresa Camargo Correa (que realiza trabajos en las carreteras de la zona) recorrieron el sector Bambú, pero los agentes no fueron atacados. Esto hace suponer que los narcosenderistas tenían claramente definido a quiénes querían emboscar.
Y quienes estaban en la mira eran --según los informes-- miembros de otro destacamento que, una semana atrás, incautó una cantidad no determinada de droga y combustible a una banda de narcotraficantes que opera en la zona. Estos habían intentado recuperar este cargamento que, dicho sea de paso, habría sido reportado como 'desaparecido'. Los francotiradores apostados en los alrededores ya sabían cuándo apretar el gatillo.
Pero las balas llovieron sobre los cuerpos equivocados: algunos de los integrantes de la patrulla (entre ellos, los tres Dinoes fallecidos) habían sido recién enviados a esta región para realizar labores de patrullaje en el sector conocido como La Divisoria.
OBRA DEL NARCOTRÁFICO
La hipótesis de que el narcotráfico estaría detrás del atentado no es solo una conjetura policial y, menos aun, periodística. El propio presidente Alan García dijo ayer que cárteles mexicanos como el de Tijuana estarían involucrados en la producción de droga en la selva peruana, específicamente en las regiones donde se han reportado los recientes ataques contra las fuerzas policiales y del Ejército y que dichos cárteles estarían asociándose con subversivos. "Los cárteles mexicanos son mucho más agresivos que los colombianos. Lo peor que le podría ocurrir al Perú es pasar de la influencia colombiana a la mexicana", declaró el mandatario.
García Pérez comentó, además, que se están buscando acuerdos con la policía antidrogras mexicana y que dicha propuesta fue alcanzada, durante la cumbre del APEC, al presidente de ese país, Felipe Calderón.
TRISTE DESPEDIDA
Un avión Antonov aterrizó en Tingo María a las 7:30 de la mañana para recoger los cadáveres y a los heridos (solo el cuerpo del suboficial Antonio Rojas Malpartida fue derivado a Huánuco para su sepultura). Estos fueron traídos a Lima, pero antes, en la base del Frente Policial Huallaga, sus compañeros los despidieron con honores.
En Lima fueron recibidos por el general Mauro Remicio, director general de la Policía Nacional del Perú, en medio de los llantos de los familiares. El drama se trasladó después al Congreso, donde se pidió un minuto de silencio como homenaje a los caídos. En la sesión del pleno, el ministro Hernani aseguró que esta pérdida no se debe a la improvisación y que, pese a todo, la moral de la policía permanece en alto, igual que los helicópteros que continúan sobrevolando todo Leoncio Prado para buscar a los asesinos.
MÁS DATOS
4 Hoy será sepultado en Lima uno de los efectivos muertos. Otros dos serán llevados al Cusco. El cuarto fue enterrado en Huánuco, donde residía.
4 El suboficial Edson Navarro, uno de los fallecidos, iba a iniciar ayer su período de vacaciones, y solo acudió a la zona para brindar seguridad.
4 El Ministerio del Interior negó que dos policías hayan sido reportados como desaparecidos tras el ataque, como se comentó el día anterior.
4 Julia Martínez (40), quien resultó herida durante la balacera, viajaba junto a cuatro pasajeros en una camioneta station wagon, con destino a la localidad de Las Vegas.
4 El conductor, al percatarse de la situación, retrocedió y escapó, pero Martínez recibió el impacto de una bala perdida en la pierna.
DEL CONSULTOR
Intentos de dar señales de vida*
En los últimos dos años la facción de Sendero Luminoso que opera en el Huallaga recibió importantes golpes.
En febrero del 2006 se ejecutó una operación en la que murió uno de los terroristas más sanguinarios conocido como 'Clay'. El 27 de noviembre del 2007, la policía emboscó a la columna principal de Sendero, donde cayeron abatidos varios de sus integrantes, entre ellos el número dos conocido como 'JL'.
En mayo del 2008 el Ejército comunicó la muerte de otro mando identificado como 'Piero'. Además de estas acciones, también fueron capturados una decena de colaboradores y mandos medios.
Con estos golpes sistemáticos, 'Artemio', líder terrorista del Huallaga, perdió a todos sus cuadros importantes y se quedó solo con 'combatientes', es decir, terroristas que conocen el escenario y saben de operaciones militares, pero sin mayor formación política ni estratégica.
La ofensiva policial le generó a 'Artemio' una disyuntiva: salir del Huallaga para evitar su captura y recomponer sus fuerzas o permanecer en el lugar y, con ayuda del narcotráfico, atacar objetivos militares y policiales que le permitan dar el mensaje de que aún está vigente.
En mi lectura, la última emboscada terrorista tiene un doble propósito: vengar la muerte de 'JL', ocurrida exactamente un año atrás, y mostrarse fuertes, capaces de atacar a las fuerzas del orden, para que las economías ilegales de la zona continúen sus 'aportaciones' al fondo terrorista.
* RUBÉN VARGAS, Experto en temas de narcotráfico