HERMANOS. Todos los días una nueva batalla
Si bien todos hemos peleado de niños al menos una vez con un hermano, es importante entender los motivos detrás de estos cotidianos conflictos y saber ponerles los límites necesarios para que la situación no se vaya de las manos una vez que nos toca ser padres. "La causa detrás de las peleas entre hermanos depende mucho de la diferencia de edad. Lo más común, si son cercanos, son la rivalidad por celos y la lucha por el amor de los padres. Si son más distantes, el menor siente la pérdida del mayor, ya que este se ha independizado", explica el psicólogo José Miguel Lora.
Es importante saber cuál fue el detonante del conflicto. La frustración por no poder comunicar qué es lo que se siente muchas veces se traduce en golpes, pues la pena va siempre acompañada de la cólera en esas edades. Por eso es muy importante escuchar siempre las dos versiones de la historia y poner atención al contexto en el que se desenvolvió la pelea. "La principal función de los padres es tener la capacidad de contener lo que el niño va desarrollando dentro de su mundo interno, así como de verbalizarlo", subraya Lora.
BANDERA BLANCA
Las principales herramientas que tienen los padres para mantener los líos fraternos bajo control son la comunicación y la coherencia en el mensaje. Mamá y papá deben ser un equipo y jamás discutir ni desautorizar al otro frente a los niños. Es recomendable actuar de manera calmada, quizás dejando pasar un momento para no dejarnos llevar por la exaltación del mal comportamiento. "Siéntese con cada uno de los niños, por separado, y pregúnteles por qué actuaron de tal modo. Es lo mejor. Y siempre hay que oír los dos lados de la historia. Luego llame a todos a una reunión familiar y establezca un diálogo abierto para poner ciertas reglas y límites a su comportamiento. Haga que ambos niños escuchen los motivos del otro, que conllevaron a la pelea, y que se ofrezcan disculpas para acabar con el conflicto", detalla el especialista.
Se cree que los hombres son más agresivos que las mujeres, pero el género no es determinante en los conflictos entre hermanos.
Es una labor difícil lograr un balance adecuado entre amor y disciplina, pues cada niño es distinto. Para lograrlo, son claves la comunicación y la disposición de los padres para analizar su propio comportamiento, sobre todo si los conflictos surgen por celos o favoritismo. Todo empieza enseñándoles a sus hijos a comunicarse con respeto y abiertamente.