RITMO. Solución
La sensación de bienestar experimentada al oír la canción favorita al fin tiene una explicación. Científicos estadounidenses llegaron a la conclusión de que escuchar música agradable dilata los vasos sanguíneos casi de la misma forma que los medicamentos indicados contra la hipertensión.
Esto asegura que la sangre fluya con mayor facilidad, de modo que se previene la formación de coágulos, los cuales causan la mayor parte de infartos y accidentes cerebrovasculares.
El estudio concluyó que las arterias incrementan sus diámetros en casi un 30%, algo parecido a lo que ocurre cuando las personas ríen o hacen ejercicio.
Que la música va directo al corazón nunca fue tan cierto.