AYACUCHO
Eran las 8:51 p.m. de ayer y la voz cansada y asustada del árbitro Alejandro Villanueva confirmaba a El Comercio por teléfono que una turba le impedía salir del estadio Ciudad de Cumaná de Ayacucho. ¿El pretexto? La eliminación del local Sport Huamanga de la Copa Perú a manos del Sport Huancayo.
Lo que debía ser una fiesta del fútbol terminó con una camioneta de la policía y un vehículo de la fiscalía incendiados, otro patrullero y una unidad de Defensa Civil volteados, negocios atacados por vándalos y unos cien heridos, entre ellos un policía con graves lesiones en la cabeza, por lo cual quedó internado en el Hospital Regional de Ayacucho.
Según se conoció, todo comenzó con un supuesto mal fallo arbitral en el partido que ganaba Sport Huamanga por 4 -1. El resultado no les permitía a los locales llegar a la semifinal de la Copa Perú, pues en el partido anterior habían caído en Huancayo por 3-0. De acuerdo con las reglas, el gol anotado por el equipo visitante tiene doble valor y Sport Huancayo estaba en ventaja.
Tras cobrar la falta, los huamanguinos la emprendieron contra el árbitro, lo que obligó a paralizar el encuentro durante nueve minutos. Al reanudarse el juego, el juez solo adicionó 4 minutos al partido, por lo que al decretar el final la gente ingresó a la cancha, superó la malla de protección y al contingente policial.
Se supo que el árbitro Villanueva logró abandonar el estadio resguardado.