Por: Richard Webb
Un rasgo distintivo de la psicología nacional es confundir el control con los controles, y esa confusión se refleja en nuestra contraloría tal como se conduce en la actualidad. La Contraloría General de la República se creó para fiscalizar la legalidad de los actos del Estado, pero en el tiempo su misión se ha ido ampliando.
Hoy, dice, su misión consiste en lograr un gobierno eficiente, eficaz y económico. Lamentablemente, ese vuelo del espíritu no ha sido acompañado por la avejentada realidad del cuerpo institucional, que sigue atascada en una cultura policíaca, dominada por contadores y abogados que de administración eficiente, eficaz y económica entienden poco. Los avances que logran como policías no impiden una inmensidad de pequeña y grande corrupción pero sí obstaculizan la buena gestión pública. Abundan los controles y los controladores, pero escasea el control.
La finalización del mandato del contralor Genaro Matute abre una oportunidad para redireccionar el liderazgo y para repensar el diseño del sistema de control. Un novedoso primer paso en esa dirección ha sido la creación de una comisión independiente para evaluar con estricto criterio técnico a posibles candidatos para el cargo de contralor, integrada por las doctoras Beatriz Boza y Cecilia Blondet, el padre Gastón Garatea y el autor de esta columna. La comisión efectuó primero un conjunto de consultas con expertos en temas de control, administración pública y en selección de personal para definir el perfil más deseable de un nuevo contralor, y luego aplicó ese perfil para evaluar a unos cien postulantes que reunían los requisitos formales para el cargo. Más que títulos profesionales, los criterios de selección fueron la integridad personal, visión de la gestión pública eficaz, y capacidad ejecutiva demostrada en el manejo de organizaciones. La evaluación fue exhaustiva, y en el caso de los candidatos más fuertes, incluyó una entrevista con la comisión, referencias personales y un examen psicotécnico.
El resultado fue una terna de candidatos, escogida en forma unánime, que ha sido presentada al presidente Alan García, a quien corresponde seleccionar al candidato que será propuesto para la decisión final del Congreso. Confiamos que ninguno de los tres defraudaría al país.
Hay pocas experiencias que renuevan la fe tanto como el descubrimiento de peruanos que combinan una excelente competencia profesional con altas cualidades morales, y con el deseo además de servir al país.
El camino hacia un gobierno eficiente, eficaz y económico será largo, pero creemos que la selección profesional de candidatos para la contraloría ha sido un paso positivo.